Estado fallido

Estúpido, sensual y atascado San Valentín

Me queda clarísimo que “odiar” el Día del Amor y la Amistad por motivos como: “es muy comercial”, “hay que amar todos los días y no solo cuando nos digan”, “la historia original que lo provocó era sangrienta y nada sexy” e incluso “me niego a dejar mi quincena en manos de alguien más a cambio de un poco de papel metálico rojo, helio y una cuerdita”, es tan sonso como amarlo por cursi.

Pero yo sí tengo una mejor razón. Y no, no es que haya pedido que me trajeran la comida a la oficina porque no había un solo restaurante que no estuviera a tope. Ayer en la fuente del espectáculo, específicamente en mi amado teatro, había por lo menos seis eventos que cubrir al mismo tiempo. ¡Seis!

Los que tienen ganada la fecha y mi perdón son Los monólogos de la vagina, porque fue solo una función especial que siempre ocurre el 14 de febrero para conmemorar el #VDay, creado por su autora Eve Ensler como parte de un proyecto de largo plazo en contra de la violencia hacia la mujer. Llegar a Santa Fe el Día del Amor y la Amistad es un calvario en sí (fue en Zentrika), pero para los que extrañamos terriblemente la obra supongo que es algo que hubiera valido la pena. Yo no lo logré.

Después el tan esperado estreno de La señora presidenta con Héctor Suarez, en su función de prensa. Sin la menor duda uno de los pocos, si no el único actor que podría haber tomado esa estafeta de Gonzalo Vega y hacer algo que millones querrán ver. Dirigido por su hijo Héctor Suárez Gomís, mejor. Pero la agenda apremiaba.

Resulta que Aventurera cumplió 20 años en su versión escénica que conocemos actualmente y, ¿por qué no? Celebrarlo con una función especial también para el 14 de febrero. Nos empiezan a dar palpitaciones y no de las buenas. De esas que anteceden un ataque de pánico.

A la estación de radio Los Cuarenta Principales le dio por retomar el éxito de una gran idea de la mercadotecnia que ya ha funcionado muy bien en la nave madre en España y presentaron también anoche, Los Cuarenta Principales El Musical. Miren, están hablando con alguien que considera que el mundo sería un saco de tristeza y tonos grises sin los musicales, pero también con alguien que sabe perfectamente que una de las fórmulas más fáciles para que funcione una puesta en escena así es haciendo que la gente salga con la música en la cabeza desde el intermedio. Enorme logro cuando es música original, bastante tramposo (fue la maldición de los noventa en Broadway) cuando se hace con canciones ya populares. Igual me reservo, por supuesto, mi opinión hasta verlo. Pero sí opino que nos querían volver locos ellos también al estrenar esto ayer.

Hay otras producciones como la de Sofie Alexander Katz (Reincidentes) y la de Ximena Ayala (Broken Heart Story) que merecen mucho más espacio que el que les podemos dar en una columna que se queja de la mala planeación. Y así lo haremos. Pero por ahora los dejo con estos amados teatreros: las distribuidoras de cine se hablan entre ellos para evitar tener premieres y eventos el mismo día. No siempre funciona, pero este congestionamiento no permite que nadie reciba ni el amor ni la amistad que merecería en su día de estreno. 

Twitter: @SusanaMoscatel