Estado fallido

"El rey león" a la mexicana

Algunos se estarán preguntando qué es lo que se va a presentar cuando El rey león levante su telón por primera vez en once semanas. He tenido la suerte de estar muy involucrada con la producción y les puedo decir que será algo impresionante. No hay detalle que no haya sido meticulosamente repasado hasta el agotamiento por Disney y Ocesa. Eso se notará en el escenario.

 Aunque el protagonista es el mismo que se llevó todos los aplausos en Madrid en años pasados, Carlos Rivera va a tener un enorme reto que seguramente sacará adelante como el gran profesional que es para aprenderse otra versión de la misma puesta en escena, pero ahora diseñada para México.

Con la presencia de Armando Manzanero y Aleks Syntek en las canciones, habrá un toque especial para las sensibilidades de nuestro país. Es casi como si fuera una película de Disney esta idea. Tropicalizar y hacer propio del lugar donde se presenta la obra sin alterar los contenidos originales. Y créanme, en eso se ha trabajado hasta con los escritores y directores originales de la película, quienes observaron, analizaron e hicieron varias sugerencias y dejaron que su bebé se viniera a vivir a la Ciudad de México.

Por otro lado, la presencia y emoción del divertidísimo y brillante Thomas Schumacher, director internacional de Disney Teatro, ha sido toda una experiencia. Él era el responsable de Disney Animation cuando salió la cinta en 1994 y me dijo que no ha pasado un solo día desde entonces, desde antes incluso, que no trabajara de alguna manera u otra en El rey león. Este hombre que recita diálogos de Shakespeare en lugar de decir 1 – 2 – 3 cuando le piden que hable para medir el audio en un micrófono es, sin duda, la persona ideal para asegurarnos que el proyecto va tan en serio aquí como en Broadway, Londres y prácticamente cualquier lugar del mundo donde ha sido montado.

Ahora empiezan los ensayos, el complicadísimo montaje y las emergencias. Nos cuenta Thomas que siempre pasa algo... y que siempre se resuelve justo antes del  estreno. Nos platicaba cómo en los previos originales en su teatro de la Calle 42 en Nueva York le tenían que pedir al público que esperara en lo que lograban averiguar cómo hacer el cambio de escenografías. Eso, por supuesto, ya no es un problema. Pero lo maravilloso del teatro en vivo es que uno nunca sabe qué va a pasar.

Entre las cosas que más me llamó la atención de la plática larga y tendida que tuve la oportunidad de tener con Thomas fue su noción de que Hakuna Matata realmente no significa “no más preocupaciones para el resto de tu vida”. Lo ve más bien como una solución a corto plazo para las cosas. Pero sí hay una misión que cumplir, como la tiene Simba, entonces sin la menor duda hay que regresar a ella. Lástima para todos los que se habían tomado esta filosofía de la selva como modo de vida.

¡Que alguien me explique!

Si lo intentara con todas sus ganas… ¿podría ser más prejuicioso y retrograda Donald Trump?

susana.moscatel@milenio.com

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