Estado fallido

El retorno del divo

Amo al público de Juan Gabriel. Hay absolutamente de todo tipo de personajes brincando y cantando con él. Esa extraña diversidad se acentúa más cuando ocurre en Las Vegas. Desde aquellas que se visten como villanas millonarias de telenovela de Valentín Pimpstein (ellas vienen de haber visto a Luis Miguel), hasta las comadres que piensan que ni siquiera en esta ciudad es pecado vestirse de pies a cabeza con látex apretado y nada favorecedor (con los colores patrios y toda la cosa, hágame usted el favor). Es todo un desfile de alebrestados y felices personajes. Ellas, por supuesto, conviven con aquellos hombres, muchos prototipos de macho bigotudo mexicano, que solo con este particular artista se dan el permiso de… ok, de bailar así. De bailar y punto, pues.

Fue el regreso de JuanGa a los escenarios después de una enfermedad que, él, por primera vez, admitió en público que le aquejó gravemente, era todo un acontecimiento. Uno que hasta hace poco parecía que ni iba a pasar. El Axis (donde generalmente se presenta Britney Spears en Las Vegas) había anunciado a Sasha, Benny y Erick, pero de pronto cancelaron y de pronto anunciaron al Divo de Juárez para el mero día del Grito.

Juan Gabriel está agradecido con esta ciudad de Nevada, pero no por eso pierde su patriotismo o sentido del humor. Brindó con el público diciendo esto: “Salud, con el agua de aquí que me ha hecho tanto bien. No dudo que sea de México. Todo aquí es de México… Y si no, de China”.

Aseguró que las personas que lo habían atendido en su enfermedad se encontraban entre los asistentes y fue conmovedor cuando dijo en ese tono de voz que no podría ser emitido por nadie más en el mundo: “Muchísimas gracias a todas las mamás que estuvieron rezando por mi salud” y subió, de manera notoria, todavía más el registro de su voz a los tonos agudos chillones que ha perfeccionado al decir: “Gracias por cantar mis canciones”.

Y vaya que lo hicimos. Había emoción y muchos gritones decididos a que el artista se enterara qué tan querido es. Había preocupación por los momentos que se veía cansado, cuando flaqueaba un poco su voz. Pero enseguida regresaba con uno de esos chillidos maravillosos e imposibles, poniendo a todos de pie.

Nos habían dicho que el concierto sería corto y no fue así. De hecho el mismo compositor e intérprete dijo: “Amores, me dijeron que no me estuviera tanto tiempo porque quieren quitarles su dinero. ¡Ay, no se dejen!”.Y le siguió. Hay tanto más que tiene que dar este hombre. El único que se podría vestir como charro blanco con lentejuela apretada roja en este contexto y salir glorioso de la situación. Bajó de peso, evidentemente y se veía mejor. Pero hay tantos proyectos, discos por terminar (el de duetos en particular ya nos urge) que verlo regio y luchando sobre el escenario de nuevo, no pudo más que dejarnos con una sonrisa. Seamos o no fans. Y ya en serio, por más que seamos críticos, en el fondo… ¿quién no es fan de Juan Gabriel? ¿Aunque sea un poquito?

¿En serio?

¿La NFL está desesperada por evitar que los consideren el paraíso de los hombres golpeadores y castigan a Rihanna quitando su canción y cancelando sus participaciones en los eventos junto con la CBS? ¿Qué no era ella la víctima de Chris Brown? ¿Así o más bestias? 

susana.moscatel@milenio.com