Estado fallido

Regresa ‘La Academia’, prepárense

Mientras Televisa sigue en una batalla para encontrar su nueva identidad en estos complicados tiempos, Azteca está imparable en el esfuerzo. Si bien no todas las decisiones son goles, me queda claro que los nuevos jefes han analizado, conocido a cada una de las personas que laboran ahí y están buscando impulsar con todo el talento que está en su pantalla y detrás de las cámaras. Ya sea que lleven ahí más de dos décadas o que los hayan traído en esta nueva etapa.

Hay que saber reconocer las fuerzas y las debilidades, y eso solo se logra intentando las cosas, pero cuando algo funciona, ¿por qué no regresarlo? En este momento hablo de La Academia que vuelve al mero estilo de Raúl Astor (a Google, millennials) aunque ya había acabado, habían presumido que había pasado la última, todavía falta el final, final. Y luego el verdadero final, final. Siempre hay algo más que decir o cantar cuando las cosas funcionan.

El 30 de junio de 2002 empezaba un concurso de canto que no parecía tener mucha oportunidad de ganarle a Operación triunfo de Televisa. La Academia era una mezcla de cosas que en su momento parecían ser desventaja, pero que les regaló la flexiblidad de poder hacer locuras como tener a Alan Tacher diciéndole al público: “Creo que vamos a necesitar una psicóloga. ¿De casualidad hay alguna entre ustedes?”, y oh milagro del cielo, en primera fila la rubia Lizzie Rodríguez levantó la manó y fue “contratada en ese momento”. De risa loca e inverosímil, pero buena televisión. Y ante todo, el casting de la primera generación fue tan magnífico que junto con unos cuantos otros programas, por supuesto, Ventaneando, y en su momento Ciudad desnuda le dieron en toda la torre en ratings a Televisa, que por primera vez empezó a imitar a Azteca y no al revés. Fue un fenómeno.

¿Por qué regresar a La Academia en este preciso momento? Porque funciona. Y es un producto distintivo de Tv Azteca. Pero tengo dos razones todavía más poderosas para decirlo. Carlos Rivera y Yuridia.

Aunque ya haya pasado el tiempo de ese rudísimo contrato y ya no sean parte del a Televisora del Ajusco, fue la primera vez que términos de entretenimiento que Azteca logró crear estrellas de nivel, talento y fama internacional. Y eso es lo que más le urge a todos. Por supuesto, son los ejemplos más luminosos, pero no los únicos. Una Cinthya, Víctor, María Inés y uno de mis consentidos Agustín Arguello (Hoy Marius en Los Miserables) pasaron por ahí. Un altísimo ejecutivo de la empresa me comentó en algún momento que no querían parecerse al Televisa de antes ya (supongo que mucho menos a de ahora), así que era hora de ver claramente cuáles son los elementos que hacen brillar a una televisora. No es su nueva tecnología, no es su poder de cobertura y tampoco es solamente el dinero que invierta en sus producciones. Es, sin dudarlo en absoluto, sus talentos y las oportunidades que les dan. Son tiempos muy diferentes en la industria de la música, pero al final una gran voz mata todo. Ojalá los encuentren, porque de que están ahí, no me cabe la menor duda. 

Twitter: @SusanaMoscatel