Estado fallido

Nos quieren fundamentalistas

Se siente en el aire. Hay un espíritu de linchamiento masivo que parece estar buscando nuevas cabezas que cortar. De hecho, se va convirtiendo rápidamente en una exigencia que se empieza a tornar preocupante. Casi como cuando Hacienda busca a los famosos morosos para exponerlos y volverlos un ejemplo de lo que le pasaría a los incumplidos ahora los animalistas parecen estar ellos mismos de cacería. Una cacería de personalidades para crucificar.

No me entiendan mal. Yo soy la primera que siente que cazar por diversión y no por subsistencia es señal de la más profunda falta de capacidad de empatía y compasión del mundo. A mí me enferma físicamente. Pero tampoco creo que porque se expuso a una famosa haciéndolo nuestro trabajo ahora sea buscar paralelos para donde sea que veamos.

Así nos empezó a llegar información, un tanto histérica, a la redacción el lunes pasado. Esta información aseguraba que Thalía también era cazadora y que lo hacía descaradamente, presumiendo sus atuendos para dicho acto. Los que  propagaron como fuego esta información o no dijeron o no averiguaron, fue que ese reportaje de 2009 para el Wall Street Journal era la cantante practicando tiro con discos. Pero antes de pensar, antes de preguntarse siquiera por qué la mujer estaba apuntando al aire en lugar de a un animal, nos pidieron que la expusiéramos como una asesina. Qué absurdo. Qué ganas de joder. Y qué poco productivo para la causa de la protección de los derechos de los animales. No hay fundamentalismo que deje pensar. Que ayude.

Luego llegó la foto de James Hetfield de Metalica, muy similar a la de Lucero, pero frente a un hermoso búfalo que acababa de cazar. Con la imagen venía el reto “¿qué, solo van a molestar a la gente de Televisa que haga esto?”. No. Pero nuestro trabajo no es ser los jueces morales de nada ni de nadie. En el caso de Lucero nos correspondió señalar las graves incongruencias entre la imagen que siempre ha manejado y lo aparente de sus actos, y, claro, reírnos de los interminables chistes que surgieron por el tema. ¿Pero pedir la cabeza de la gente? ¿Buscar que no vuelvan a trabajar en la vida? ¿Acabar con ellos? ¡Qué horror!

El problema es que un importante sector de la prensa de espectáculos ha generado esta tendencia. En muchos casos vertiendo opiniones morales respecto a cosas que ni siquiera se pueden confirmar (no es el caso de la afición de Lucero, aunque la manera de obtener esos contenidos sí es sumamente cuestionable).

Me preguntan que qué opino respecto a la vida sexual de los famosos que es expuesta, posiblemente de manera falaz, en las revistas y replicada en todos lados. Les digo que me sorprendería que los famosos no se comportaran como seres humanos normales solo por el hecho de ser conocidos.  Dar estas notas que finalmente sí tienen impacto en la sociedad sí es una gran responsabilidad. Pero también es un gran negocio. ¿Quién creen que va a ganar cuando estas dos cosas se enfrenten?

¿En serio?

¿Mandaron un comunicado donde orgullosamente anunciaban que la Fundación Laura Bozzo ya era una realidad formal? ¿Usted va a donar dinero para la gente con serios problemas económicos a través de la figura de Laura Bozzo?  

 susana.moscatel@milenio.com