Estado fallido

La profundidad de ser mutante

“Llamé a Ian McKellen para que interpretara a Magneto en los X-Men; le dije: ‘Mira tú eres gay y yo soy judío, ¡ya sabemos lo que se siente ser mutantes!’”, nos dijo entre risas el gran Avi Arad, quien por años fue cabeza (y salvador) de Marvel y tiene un particular afecto por las historias de estos personajes que han brincado de manera magistral de las páginas de los cómics hasta la pantalla grande. El extraordinario actor británico, nos narró Avi, entendió el punto enseguida y después de algunas carcajadas fue convencido. El resto es historia.

Pero ahora con X-Men, Días del futuro pasado, esa historia ha cambiado para siempre. Era un tremendo reto, porque, como suele ser en el mundo de los cómics, los saltos cuánticos y las complejidades en las líneas de tiempo de los personajes podrían haber confundido a los que no somos profesionales de la materia. Pero la verdad es que la cinta dirigida por el controvertido Bryan Singer se explica tan bien que fluye de manera ágil y fascinante hasta para los que no sean iniciados y expertos.

Hay otros temas que verdaderamente son entrañables, y de ellos también platicábamos con el productor Avi Arad cuando presentó El Hombre Araña y Los hombres X. Ésos son mis consentidos, los que nunca querría dejar. El primero porque trata con el tema del bullying, de cómo te puedes sobreponer a él sin ser particularmente una persona poderosa. Y los X-Men para mí son el equivalente a lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial: como cuando se empezaron a contar estas historias en los cómics no se podía hablar de razas, entonces los mutantes entraron para representar a todas aquellas personas que son diferentes y que por ello tienen que enfrentar cosas terribles. Y sobreponerse. Siempre los voy a amar por ello”. Definitivamente ese pensamiento le da otra dimensión y un extraordinario guión basado en uno de los cómics donde inicia la historia original y nos explica cómo varios de los personajes que amaremos en todas las entregas llegan y se van; hace de toda la empresa algo muy especial. Aunque parezca producto predecible, la verdad es que cada vez resulta más fascinante de ver.

Claro que hay grandes regalos para los fans, quienes siempre aprecian los guiños que aparecen de pronto con la aparición de algún personaje, la vuelta de tuerca de otro o las ironías de temas ya resueltos en otras sagas que ahora con el transcurrir inverso del tiempo son cosa del … ¿futuro? Pero la cosa es que esta entrega de X-Men es de las mejores películas de verano (ya sé que estamos en mayo) que hemos visto en este año. Y me atrevería a decir que en muchos más. Profundamente disfrutable para fans de la saga o simplemente para las que pagaríamos cualquier boleto de cine donde salgan juntos Michael Fassbender y Hugh Jackman.

 ¿En serio?

¿Nadie detiene a Superman vs Batman? ¿Ya es considerado entretenimiento ver quién tiene la mejor aplicación sísmica en su celular? 

susana.moscatel@milenio.com