Estado fallido

Los productores

Los que tenemos la suerte de estar cerca, de alguna manera u otra, de los productores de teatro de México sabemos que muchas veces las pasiones que se viven cuando pelean por una producción, cuando hay un estreno, cuando dos de ellos quieren al mismo actor y en mil escenarios más, las historias serían dignas para contarse en varias puesta en escena en sí.

Pero lo cierto es esto. Todos ellos, los que apuestan todo por hacer buen teatro, deberían ser considerados héroes. Los que no han vivido desde adentro una producción grande y "como en Broadway" nunca imaginarían las cosas por las que hay que pasar para lograrlo. Desde negociar los derechos, hasta decidir si se va a traducir o tropicalizar, ¿quién será el director perfecto? ¿Qué decisiones tomará el director perfecto que hará que el presupuesto se vuelva imposible? Las corridas financieras y el número espeluznante de cuántas personas deben llenar el teatro por cuánto tiempo para no perder una fortuna y recuperar la inversión inicial, los egos de todo mundo (ahí nadie se salva), la necesaria pero a veces devastadora opinión de la prensa, los que hacen teatro tan chafa que logran que muchos no quieran nunca volver a darle la oportunidad, el maldito valet parking, conseguir una taquillera que no sea corrupta, obtener la aprobación final de Londres o Nueva York, asegurarse de que los patrocinadores estén felices, que no se les embarace o se vaya a telenovela la protagonista... ¿Sigo? Porque podríamos hacer varios libros al respecto.

¿Y saben que debe ser lo más horriblemente frustrante para ellos? Que al final nunca falta alguien que dice "Ay, el teatro en México es muy caro. No voy". Y acaban gastando más en chelas mientras ven el fut. El teatro en México, de hecho, es difícil de pagar por nuestra espantosa economía. Pero no podría costar un peso menos y sobrevivir si está bien hecho. Al menos en lo que se refiere a las obras de alto nivel de producción.

¿Y saben qué? Las siguen haciendo. Así que sí, evidentemente hay pasiones y movimientos por todos lados. Y entonces nos enteramos de que productores como Morris Gilbert trabajará (como lo ha hecho desde 1998) con Federico González Compeán, de Ocesa, y que además se unirá con Tina Galindo y Claudio Carrera para regresarnos a El hombre de La Mancha, protagonizada por el maravilloso Benny, y un equipo que incluye al brillante escenógrafo Jorge Ballina (ya hablaremos más del proyecto en sí).

¿Qué decir de una noticia así más que "bravo, bravo y bravo"? El teatro, como la vida, siempre encuentra el camino y el hecho de que quienes usualmente son competencia amistosa, ahora estén trabajando en el mismo proyecto a mí me da mucha esperanza.

Vienen muchas grandes producciones próximamente y hay que estar pendientes. Más de El hombre de La Mancha, que no solo va a reestrenarse en todo el mundo, sino que lo hará para conmemorar los 400 años desde que Cervantes dejó a su Quijote para siguiera luchando contra molinos de viento, ¿qué mejor descripción que esa para un productor de teatro en México?

@SusanaMoscatel