Estado fallido

El problema de G. Iñárritu

Aprender a hacer cine en México (o cualquier otro tipo de arte, para el caso) significa que tienes que ser innovador y no quedarte con las reglas originales del juego. Si lo haces, de seguro, nunca sacarás nada adelante. Así que no dudo que la filmación de The Revenant, con Leonardo DiCaprio en Canadá, a temperaturas heladas, fue un asunto intenso. Tampoco dudo que los sindicatos o representantes de los técnicos que se pudieron haber quejado de lo rudo que fue hacer la película estaban en lo suyo.

Pero Iñárritu es claramente inteligente y arriesgado. Sabe de sindicatos y sabe que hay límites que si cruza se le echarán encima. Eso es lo que ahora está siendo discutido, pero estoy segura de que todo saldrá bien. No podían hacer una cinta de un hombre que es atacado en la nieve por un oso y dejado para morir en un calientito set californiano. O tal vez sí, pero sin duda eso no hubiera sido una película de Alejandro González Iñárritu. Cuando hizo Amores perros calmó mis abrumadoras angustias explicando una y otra vez cómo el perro nunca fue lastimado. ¿Creen que lo haría con humanos en un contexto en el que está siendo vigilado todo el tiempo? Con su muy debida proporción, de lo mismo acusaban a Francis Ford Coppola cuando hizo Apocalypse Now en la Filipinas. Estoy segura de que fue tremendo. Estoy segura de que Robert Duvall y Martin Sheen no se arrepienten de haberlo hecho (aunque vaya que les afectó).

Recortando la pantalla 

Los festivales de cine en nuestro país han cobrado cada vez más importancia internacional y, sin la menor duda, son de los grandes promotores para que las nuevas generaciones no solo se inspiren, sino que logren tener cada vez más acceso a las cintas de todo el mundo.

Y en casos como el rally de 48 horas del recién terminado Festival Internacional de Cine de Guanajuato, sin la menor duda, es el empuje que se necesita para que se logre la transición de los vicios del pasado  con los que los nuevos cineastas han estado batallando por acabar. Pero los presupuestos, en este sexenio, se han ido recortando en la mayoría de los casos. En definitiva, eso pasó en Guanajuato. Se hizo un esfuerzo brutal para que la calidad no decayera pero la mayoría de los compañeros que cubren constantemente esa muy importante parte de la fuente ya empezaron a sentirlo.

Una prueba bastante contundente de que la cultura sigue sin ser ni remotamente la prioridad para muchos gobiernos. Hay excepciones, hay expectativas. Hay corporativos como Cinépolis que le entran bien y con todo (Morelia). Sin embargo, tal vez sea un buen momento para apuntar al hecho y trabajar para que las cosas cambien. La “austeridad” de la que hablan tantos gobiernos no debe justificarse dándole en la torre a la cultura. Y, considerando que el tema de la “educación formal” en nuestro país está un tanto secuestrada, al menos tratemos de sostener las otras formas de cultivarnos y crecer alternativas.

¡Que alguien me explique!

¿Cómo es que llegamos a tener una industria del entretenimiento en la que los enfrentamientos sean Kiko vs Laura Bozzo? ¿¡Cómo!? 

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