Estado fallido

La muy política muerte de Archie

Decir que son demócratas liberales los encargados de asesinar en su propio cómic a Archie es bastante moderado. Ayer Jon Goldwater, CEO de Archie Comics, anunció la razón por la cual Archie muere en el número 36 de la actual serie que sale a la venta mañana. Ahí les va: Archie muere asesinado tratando de defender a un amigo gay que es político y que está a favor del control de armas en Riverdale y en todo Estados Unidos.

 ¿Qué tiene de raro esto? Pues que el clásico cómic siempre se ha adherido a causas muy específicas. A finales de los años 60, por ejemplo, decidieron que ellos eran el vehículo perfecto para decirle a las nuevas generaciones que había que usar protección solar. Muchos, me incluyo, después de haberle robado esas historietas a mi madre, nos enteramos de esa forma que el sol podría causar cáncer. Años después, Archie Comics emprendió una cruzada  contra el plástico que estaba arruinando nuestro hábitat, y hace pocos años fueron de los primeros en emprender una batalla seria (antes de que estuviera tan de moda)  contra el bullying.

Hace ya un rato, introdujeron al primer personaje gay de su contexto, Kevin Keller, quien ahora se ha vuelto político y está emprendiendo una batalla brutal contra la proliferación de las armas en el pueblo donde tantas malteadas de fresa han sido compartidas, y donde el corazón de Betty ha sido roto tantas veces ante la predominancia de Verónica.

El caso es que alguien quiere asesinar a Kevin, y Archie cede su vida por su amigo y por la causa. El ejecutivo de Archie Comics incluso habló de cómo el siguiente número, ya sin su protagonista, tratará con la manera en la que todos en Riverdale trabajen por la causa que tantos liberales encabezan y que a tantos conservadores (para no decir crudamente republicanos) va a poner morados del coraje.

 Ya quiero ver las discusiones en Fox News, grandes promotores del derecho natural de todo norteamericano de tener todas las armas que quieran, contra varios personajes de otros sectores que aseguran que la capacidad de conseguir tan fácilmente ese plomo es lo que hace que haya tantos asesinatos entre jóvenes (y adultos también).

 Los conservadores batallan por su derecho como la vida misma. Lo consideran la vida misma o al menos su derecho a protegerla contra propios y extraños. Ponen estampitas en sus camiones que dicen: “Si las armas fueran criminales, solo los criminales tendrían armas” y aseguran (un buen argumento, de hecho) que si hay un loco con una pistola en una escuela, ¿qué, querríamos que hubiera alguien cuerdo con la suya también?”.

El hecho es que el muerto, el rostro y la víctima de este argumento es uno de los adolescentes más queridos por varias generaciones de lectores de comics en el mundo. Es una tragedia. Y sí, seguramente regresará en un mundo paralelo, como los superhéroes, pero este es un asunto mucho más complejo que cuando un monstruo espacial nos mató a Superman. Esto es una postura política en tiempos complicados, en un tema que, sin la menor duda, los puede apasionar hasta los golpes (eso si es que nadie viene armado).  Caray, es como si a Mafalda (sin comparar personajes, por favor) en realidad la hubiera atropellado un camión. No de sopa, sino de la ONU.

¿En serio?

¿Vienen Daniel Radcliffe, Cameron Diaz, Jason Segal y los de Orange is the New Black en las próximas semas a México? ¿Todos?

susana.moscatel@milenio.com