Estado fallido

El placer de desinformar

Redes sociales, un favor. ¿Podrían, por el amor de todo lo que es sagrado, dejar de matar gente que sigue viva? No saben la cantidad de trabajo inútil que generan. Pero eso no es todo.

Entiendo bien la frustración de los periodistas de antaño cuando nos vemos corriendo como desesperados para confirmar cosas como la supuesta muerte de Chabelo o la de Michael Jordan (los dos chistes virtuales de esta semana), pero la realidad de las cosas es que cada vez se vuelve más complejo discernir la información de la malicia, de buenas a primeras. Sobre todo, porque han existido casos, como la muerte de Michael Jackson, por ejemplo, en donde Twitter fue el sitio por el que casi todo mundo se enteró (la nota era de TMZ).

Es irónico que en los tiempos, en los que se supone que todo es más inmediato, las cosas se vuelven más inciertas que nunca. Y aunque la regla de oro sigue siendo “confía en la fuente y no en internet”, también hay muchos expertos en realizar truculencias al respecto, como registrar dominios muy parecidos a los originales y popularizarlos con una nota escandalosa o viral, o simplemente haciendo espejos para robar datos y quedarse con la información del prójimo.

 Uno como reportero se ve mucho más seguido de lo que quisiera en la embarazosa situación de estar asustando a los familiares para que desmientan la noticia que ya generó algún tipo de angustia colectiva y que, a la vez, hay que desmentir (o en muy pocos casos, confirmar).

 Por eso en estos tiempos donde todo es más rápido, queda claro que siempre es mejor una nota confirmada que una ganada. O como siempre ha dicho El Teacher López-Dóriga, nunca ha sido mejor momento para perder una noticia con tal de no ganar un rumor.

 ¿En serio?

¿Jon Stewart no va a obedecer la orden ejecutiva de Barack Obama de no dejar su Daily Show? ¿Los estadunidenses estaban más o menos bien con que Donald Trump insultara a la comunidad mexicana, pero no pueden creer que se le fue la boca al poner en duda el heroísmo bélico de John McCain?

 ¡Que alguien me explique!

¿Qué gana una página dedicada a redactar con pelos y señales la muerte de famosos? ¿Es simplemente el ego de que alguien les crea? ¿Se están quedando con la información de los desprevenidos que hacen clic? ¿Es puro ego?

susana.moscatel@milenio.com

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