Estado fallido

¿Ya los perdonaste?

Algunos enardecidos lectores me preguntan: ¿Entonces ya perdonaste a Gloria Trevi y/o a Lucero? al enterarse que no estoy lista para quemar a Woody Allen en leña verde todavía. Ah caray. ¿Yo tenía que perdonarlos? No sabía que esa era parte de mi descripción laboral. De hecho, no sabía que esa era mi responsabilidad como ser humano tampoco. Y ni siquiera es una versión humilde de “¿quién soy yo para perdonarlos?”. Más bien es que lo pensé dos minutos y luego quise morirme del hastío solo por la idea de que mi chamba y mi vida tenían que ver con esta vorágine manifestada por ese deporte humano de condenar vidas ajenas. Sobre todo, cuando en la mayoría de los casos no tenemos suficiente información para saber la verdad.

Pero siguen llegando y llegando las exigencias de que uno se pronuncie a favor o en contra de linchar mediáticamente a alguien. Les propongo algo; hagamos eso con los políticos corruptos, quienes son cachados con las manos en la masa, con los asesinos y violadores confesos, con los dictadores genocidas. En cuanto a las figuras del entretenimiento; creo que podemos opinar en privado, tener una clara visión propia y compartirla con quien queramos. Pero, en lo personal, si yo o cualquier otro los perdonamos o no, realmente no es cambiará los hechos. Simplemente es otra forma de entretenimiento (de la variante morbosa). Lo que sí, admito, me puso medio mal fue descubrir que Gloria Trevi, Lucero y Woody Allen son parte del mismo orden de ideas para tantas personas.

Quinielas, política y emociones

Este año no he querido hacer quiniela del Oscar. No he querido, porque, la verdad, me angustia un poco. Porque muchas veces poco tiene que ver el tema con cual consideramos que es la película y pasamos horas elucubrando teorías de cómo pensamos que reaccionaran los miembros de la Academia ante los estímulos sociales que las películas presentan. Y luego las campañas publicitarias For Your Consideration (Para su consideración). Estos anuncios están plagando las publicaciones de la industria (sobre todo, ahora, las digitales) y las calles de Los Ángeles y a menor medida Nueva York. ¿Ah? ¿Y qué tal la grilla mediática, por escándalos ajenos? (Pregúntenle a Cate Blanchett).

Sí, no me gusta hacer quinielas, porque parece un reto a tus conocimientos como persona que vive, come y sueña temas del cine, cuando en realidad se requiere ser politólogo, sociólogo, y experto en tendencias sociales para entender cuál será el factor final que hará que una cinta o persona gane sobre otra. Sobre todo en un año tan tico y complejo como éste. Pero, cada día estamos más cerca y pronto, muy pronto tendremos que pronunciarnos.

Lo haré, pero no por “quién creo que va a ganar” sino por “quién creo que debe ganar”. Lo demás, muy poco tiene que ver con el cine.

¿En serio?

¿Ya se anda peleando Total Play con Dish otra vez?  

susana.moscatel@milenio.com