Estado fallido

Si odian el Mundial…

Vamos a explorar este enigma con profunda seriedad, porque vivimos en un país donde las minorías también tienen derechos y, en este caso, a los que no podría importarnos menos en qué portería acaba qué balón merecemos una voz cantante.

¿Qué otras cosas se pueden hacer en días en los que el mundo, el país y nuestra gente está obsesionada con un solo tema?

a) ¿Qué tal un juego activado a través de las redes sociales para contabilizar legisladores a la hora de los partidos? Así, con quiniela y todo. Es más, con álbum de estampitas. Si su diputado, senador o incluso presidente municipal es visto en el extraño acto de cumplir su labor a la hora del partido, entonces su estampa podrá ser añadida. Sin duda alguna será mucho más difícil de llenar que el Panini, pero ¿quién dijo que lo que vale la pena en la vida es asunto sencillo?

b) ¡Vayan al teatro! Más que nunca hay una cartelera enorme, nutrida variada y en absoluta crisis ante días como estos. ¿Pero saben qué? Ninguna obra va a dejar de presentarse por ser la temporada que es. ¿No los quiere acompañar la máquina consumidora de botanas con la que viven? Pues armen su propio equipo de viudas o viudos del Mundial. O incluso, y esta es una idea revolucionaria: vayan solos o solas. A veces ver una obra así  es una experiencia mucho más completa que el mero acto social de salir a hacer algo.

c) Pónganse la naranja. Si son parte de la estadística nacional, seguramente hay una enorme y reluciente pantalla gigante adornando el punto central de su hogar. Y en algún rincón, como patético árbol de Navidad en enero, la triste pantalla de antes que por no ser HD o del tamaño de un elefante, fue descartada. Pues bien, yo les sugiero encarecidamente que le metan Netflix y, mientras se escuchan los gritos de gol y frustración desde otro lado de su casa, ustedes inúndense en el mundo de Piper Chapman en Orange is The New Black. Acaban de subir la segunda temporada y la serie está alucinante. ¿No vieron la primera? Empiecen por ahí. ¿Se la acabaron en una servida cual comedor compulsivo suelto en la fábrica de Gansitos? Regresen a House of Cards. Oigan, son 64 partidos completos de la Copa del mundo. En ese tiempo pueden echarse toda la producción original del sistema. ¿Lo mejor? No tienen que esperar cuatro años para satisfacer el vicio. Bueno, ya no tienen que esperar ni una semana, se pueden ir como hilo de media hasta terminar las temporadas que los atrapen.

Y d) Como pasatiempo para ociosos con conciencia social vamos a contar los segundos para ver qué tema desaparece más rápido de la radio, televisión, Twitter y de las pláticas entre humanos de carne y hueso: ¿La línea 12 o los animales de los circos? ¿La reforma energética o las comparecencias por el caso de Oceanografía?   

susana.moscatel@milenio.com