Estado fallido

El nuevo reglamento... de espectáculos

En honor a que tenemos nuevo reglamento de tránsito en la Ciudad de México, el cual pretende que sigamos las mismas reglas de siempre pero con más multas, se me ocurrió que tal vez sería un buen momento para hacer un nuevo reglamento para el periodismo de espectáculos.

Me queda claro que nadie tiene por qué seguir estas reglas. Es casi tan extraño como esperar que la gente realmente maneje a 30 kilómetros por hora en ciertas zonas, pero veámoslo como sugerencias muy optimistas de muchos que amamos nuestra fuente y estamos cansados de que se le trate como un accidente vial un día sí y el otro también.

Artículo I. Ni Twitter ni Facebook son fuentes confirmadas de información. Cuando alguien quiera saber el origen de una aseveración periodística y se refiera a cualquiera de las dos redes recién mencionadas hay que anular la nota al primer impacto. Como referencia, esto es equivalente a cuando en los viejos tiempos alguien preguntaba: “¿Cómo la sabes?” Y la respuesta era: “El teléfono”.

Artículo II. Las comadritas no son una fuente informativa. No solo porque suelen anteponer sus berrinches personales al acontecer periodístico, sino porque, aunque puedan estar en el lugar de los hechos, su agenda personal (y que estén dispuestas a revelar intimidades ajenas por el puro chiste de fregar o escuchar su historia en tele o radio) hace que el contenido original siempre llegue severamente alterado al receptor/comunicador de las mismas.

Artículo III. Nota vendida, manipulación implícita. Si bien siempre es divertido en nuestro más morboso y feo recoveco como seres humanos escuchar que cierto famoso se agarró a golpes a otra cierta famosa (por ejemplo), el hecho de que la primera prefiera vender la nota a una revista no nos ayuda mucho a creer que la intención de todo el numerito era obtener justicia. Si lo que queremos consumir son pleitos personales comercializados, ese es todo otro negocio, pero favor de circular con una licencia que no se haga pasar por la de periodista.

Artículo IV. No puedes circular una nota cuya cabeza está rodeada por símbolos de pregunta. Entendemos que esa aseveración (generalmente tratando con temas como embarazos falsos de Jeniffer Aniston o mujeres de William Levy) fue retomada de alguna agencia informativa nacional que la levantó de algún tabloide de supermercado gringo que ni siquiera la señora más redneck se va a creer. Pero pasarla por la lavadora no la hace verdad y ponerle símbolos de pregunta (“Angelina ¿odia a la Aniston?”) no ayuda en absoluto a la causa. En este mismo inciso exhortamos con mucho entusiasmo el no hacer encabezados que digan “Tal famoso piensa que...”, a menos que tengan a algún psíquico certificado en su equipo de reporteros dispuesto a sostener lo escrito.

Son algunas de las reglas que nos encantaría proponer para el nuevo reglamento de periodismo de espectáculos. No tenemos ni la capacidad ni las ganas de andar cazando multas ni de darle lata a nadie. Pero hay tanto que decir y publicar en esta maravillosa fuente que sería fantástico al menos reconocer que no por ser “espectáculos” debemos suspender todas las reglas jamás hechas para el periodismo a cambio de un ápice de rating. ¿O cómo la ven ustedes?

Artículo V. Si otras fuentes nos van a soltar a personajes como Donald Trump o Angélica Rivera para que estén en nuestros espacios no se vale retirarnos el “gusto” una vez que consiguen el poder o avanzan en las encuestas. ¡Hay que compartir! (No sean).

¿En serio?

¿Después de que pasamos toda la noche del domingo riendo del concepto de #LaDictaduraGay grupos “en pro de la familia” inundaron nuestros Twitter tratando de convencernos de que solo existen “hombres” y “mujeres”? 

 

@SusanaMoscatel