Estado fallido

El nuevo infierno: los estamos viendo

Está bien. Si es tema de protocolos de seguridad y de protección civil lo que realmente hizo que las autoridades del Estado de México cancelaran el famoso y ahora trágico Heaven and Hell, se las compramos. Pero ahí les va el alacrán en forma de pregunta que se acaban de echar encima: ¿Van a actuar así en todos los eventos masivos que ocurren dentro del estado? ¿Nunca más veremos un incidente conflictivo, peligroso o violento en la misma Feria del Caballo, por ejemplo? ¿Los protocolos de seguridad para ver como se matan un par de gallos están completamente sellados e infalibles? ¿Se va medir todo con la misma vara?

Claro, es obvio que los empresarios no sabían ni qué cuernos estaban haciendo ni con quién diantres estaban lidiando. Además,  si es verdad que incumplieron citas con las autoridades como ellas aseguran, peor todavía. Y no, por más que nos prenda la romántica mecha conspiracionista, me cuesta trabajo pensar que lo que les asustó  haya sido la lengua de Gene Simmons. (Créanme que sé de muchas más balaceras y congestiones alcohólicas con música de Chente Fernández de fondo que con la de Kiss). No hay duda que muchos están convencidos de que este es un atentado contra el rock como manifestación de descontento social. Yo, estando en 2014, francamente lo dudo, pero de que es una gran oportunidad perdida de ver grandes actos, lo es.

Me parece que si ya estamos para éstas, ojalá que estos infalibles actos “a favor del bienestar común” en un estado con tantos conflictos se convierta en la norma y no en la excepción. Digo, si de verdad se puede sostener la teoría de que aquí todo se hizo por la seguridad de la gente.  Mientras casos en temas de inseguridad en Edomex, los números siguen hablando por sí solos.

NO VA POR AHÍ

Entiendo la frustración y enojo de Gloria Trevi. Imaginen qué sentirían si la etapa más oscura de su vida fuera vendida como entretenimiento en la pantalla grande debido a que en algún momento habló con un fan y le dijo que lo hiciera, hace tantos años atrás. Antes de la tormenta.

Si yo tuviera un Sergio Andrade en mi pasado y hubiera sobrevivido, lo último que querría sería que un fan de mi pasado (por más Suizo que sea, como es el caso del director de Gloria) llegara a traerlo a la pantalla grande. La gente difícilmente olvida, la historia se reinventa y la vida privada no existe bajo ciertas circunstancias. Pero definitivamente que alguien use el argumento que porque la escritora Sabina Berman tenga un programa en Azteca es parte de la campaña de una televisora contra la cantante, pues de entrada no conoce el trabajo de Sabina Berman. Pero, más allá, sigue en una cajita mental tan pequeña que no acepta que estas historias tienen muchas más aristas que pleititos de televisoras y la fama de sus personajes. La veré, tengo que hacerlo. Pero la verdad la idea de que me vuelvan a contar la historia del pasado de la Trevi me da ganas de llorar del aburrimiento. Ya escuché esa historia mil veces, no importa cómo me la cuenten. Me quedo con el mucho más luminoso presente.

 ¿EN SERIO?

¿Le debemos a un tipo llamado Kevin Swanson  el deleite de estar discutiendo en las redes sociales si es verdad que Frozen de Disney tiene una oculta agenda gay?  

susana.moscatel@milenio.com