Estado fallido

Nosotros los…

Ya sean pobres, nobles o nacos, el hecho es que hay cosas que han tocado fibras con el público mexicano y las veremos ser reinventadas una y otra vez en todos los formatos que a uno se le puedan ocurrir. Y así es como llegamos a este momento, en el cual Gary Alazraki y Leonardo Zimbrón, quienes siguen cimentando proyectos y nuevas sociedades, se convierten en los primeros creadores en habla hispana para la plataforma de Netflix, en lo que a series se refiere.

¿Es buena idea retomar los elementos de Nosotros los Nobles para inaugurar un formato que, eventualmente, será el dominante en el mercado del entretenimiento? Uno pensaría que no. Que, por más exitosa que haya sido en el cine, la revelación merecería algo completamente original y revolucionario. Hasta que uno se da cuenta de que el más grande éxito de Netflix en cuanto a lo que a series se refiere: House of Cards, tampoco es un concepto nuevo. ¿Han leído los libros de Michael Dobbs, en los que está basada la serie? No ocurren en Estados Unidos, sino en Inglaterra. Pero las lecciones de política y grilla dramatizada son tan inherentes a la naturaleza humana que fueron absolutamente perfectas para adaptarse al formato. ¿Qué tiene de especial el formato? Más allá de las tecnologías, la deliciosa capacidad de consumir un capítulo tras otro, cual adictos, cuando algo captura nuestra atención. Y vaya que han sabido captar nuestra atención. Ése es el verdadero reto de cualquier contenido de Netflix en cuanto a sus contenidos originales: generar esa necesidad por ver qué le va a pasar al personaje a tal grado que no puedas parar. Y ese es el reto para Javi Noble (o su equivalente) ahora. No solo para México, sino para el mundo de habla hispana completo.

Así que este es un gran experimento. ¿Las mismas fibras que hicieron de la película un éxito funcionarán para el formato de Netflix? ¿Será esta la pauta del tipo de contenidos que se tendrán que generar para ese tipo de plataformas? ¿O en español funcionará mejor como una repetidora de éxitos y quizás telenovelas que de por sí tienen el síndrome de final de viernes (ahora sin tener que esperar dos días) integrado?

Así se hace

Y que se casó Jodie Foster y el anuncio fue casual y natural. Como debe ser. Recuerdo todavía cómo hace pocos años tratar de averiguar su orientación sexual parecía deporte internacional ¿Por qué nos importaba? Vayan ustedes a saber. Pero ahora que contrajo matrimonio (¿no les suena a enfermedad eso de “contrajo”) la verdad es que a pocos les preocupó. Es una buena noticia porque significa que el tema, en general, ya no provoca morbo como antes. Se ha asumido que es parte de la normalidad y ya. Ya son muchos los famosos que viven su vida y logran sacar adelante el “por cierto, soy gay”. Lo cual es fantástico porque la mayoría de la gente no quiere ser definida únicamente por sus preferencias u orientación sexual.

¿En serio?

¿La intención de Pharrell Williams al poner a tantas mujeres sexys en su nuevo video —“Marylin Monroe”— no era demostrar que lo sensual de “Blurred Lines” venía de él y no de Robin Thicke? 

susana.moscatel@milenio.com