Estado fallido

No somos nada

Ante tanta desgracia nacional, internacional y en muchos casos también personal por muchos motivos saltó a mi mente recordar dos cosas de dos brillantes películas que se van a apoderar de la temporada en las próximas dos semanas.

 Sin contar de más haré referencia a una de mis escenas favoritas de Birdman de Alejandro González Iñárritu, donde Emma Stone está haciendo un ejercicio muy particular con un rollo de papel de baño cuando entra su padre, Riggan Thomson (Michael Keaton), y ella le acaba dando una brillante lección de perspectiva respecto a nuestros propios problemas en el tiempo que los seres humanos han pasado en esta tierra. No diré más. Véanla. Véanla. Véanla. Por favor.

 La otra tiene que ver con Interestelar de Chris Nolan. Nuevamente, sin entrar en detalles, para no arruinarle la sorpresa a nadie, sí puedo decir que hay muchos cuestionamientos en común con las preguntas que se hacía Carl Sagan cuando escribió Contact, novela maravillosa que se convirtió en película en la que también participaba Matthew McConaughey.

 En el contexto de qué somos en esta inmensidad del universo, le pregunté que como había sido originalmente trabajar con el científico y escritor, quien por cierto murió poco antes del estreno de Contact en 1997.

 “Yo tuve la oportunidad de sentarme con Carl Segan por unas cinco horas y platicar acerca de todas sus teorías. Sí es que el universo se está expandiendo, dónde estamos. Y creo que dijo que si vieras un reloj en forma de esfera estaríamos en la parte superior de la izquierda. Y eso me ayudó a abrir mi mente mucho”.

 Lo mismo le ocurrió con otro brillante científico, Kip Thorn, quien fue el asesor de Interestelar y uno de los productores de la cinta. Desde los hoyos de gusano, hasta la relatividad del tiempo. Es demasiado para la mente humana común y corriente, pero con el trabajo que podemos ver en estas películas, tal vez podamos sacar una importante conclusión respecto al tamaño de nuestros problemas, comparados con la inmensidad del universo.

 Evidentemente el tema no es nuevo ni pretendo entenderlo. Mucho menos negarlo como lo hacen muchas estructuras de creencias organizadas. Pero el hecho es que estas dos películas nos hacen pensar en ello y eso en sí es todo un viaje. Puede ser un tema muy depresivo o puede ser un gran alivio cuando consideramos nuestro lugar en el mundo y la importancia de lo que nos pesa. Quisiera optar por lo segundo. 

¿En serio?

¿Al fin aprendí a escribir McConaughey sin tener que consultarlo?

susana.moscatel@milenio.com