Estado fallido

A negociar

Una de las últimas veces que vimos una situación así, seis amigos acabaron ganando un millón de dólares por semana y su audiencia se regocijó ante la idea de tenerlos cerca un año más. Pero el destino de Friends no es necesariamente lo que le ocurre a todas las series de televisión exitosas cuando llegan a este punto y la consentida de muchos, The Big Bang Theory, está justo en esa encrucijada que podría complicar terriblemente el futuro de los nerds consentidos de la televisión. O hacerlos multimillonarios.

Esta semana debía empezar la producción para la octava temporada de la exitosa serie que promedia aproximadamente 20 millones de televidentes por transmisión (más los millones que vendrán en las eternas repeticiones alrededor del mundo) y los tres protagonistas principales quieren que los traten como amigos. Básicamente Jim Parsons, Johnny Galecki y Kaley Cuoco (Sheldon, Leonard y Penny) han hecho equipo para dar este sustancial salto de 350 mil dólares por capítulo al millón. Los demás andan en lo mismo, aunque con cifras menores, pero todos con contratos por renegociar y la serie pendiendo de un hilo de billetes verdes.

Aquí es donde se suele complicar la cosa. Parece que Chuck Lorre (sí el mismo al que Charlie Sheen le declaró la guerra por Two and a Half men) no esperaba que ayer no se presentaran a trabajar sus actores consentidos, a pesar de que no se han firmado los contratos. Incluso se ha hablado en los medios de los cambios que vivirá Penny en esta temporada. Pero una cosa está clara: si no hay aumento, la serie podría tener un abrupto fin.

No ocurrirá, porque aún pagando lo que los actores quieren es profundamente lucrativa. Pero en alguna oficina de Hollywood en este momento hay varios abogados verdaderamente maldiciendo el nombre de Lisa Kudrow (Phoebe) por haber logrado organizar tan bien a sus amigos hace casi una década y así creando un precedente tal que cambiaría la televisión para siempre. Este es un extraño y bizarro mundo en el que los actores sí tienen poder.

Hay fechas…

Cuando me invitaron a una boda el 19 de septiembre yo dije: “¿En serio? ¿Quién se querría casar en una fecha así?”. Claro que ese es un asunto profundamente generacional y, a pesar de nuestros nuevos encuentros temas y pánicos sísmicos, aquellos menores de treinta años nunca compartirían mi reacción.

Pero cuando en Australia se les ocurrió publicar un póster de las Tortugas Ninja, quienes salían volando de un edificio en llamas debieron haberlo pensado un poco mejor. Después de todo la fecha de estreno allá es el 11 de septiembre y la fecha está más que destacada en semejante poster. Obviamente la pifia fue reconocida y las disculpas ofrecidas, pero ahora las copias de ese ofensivo pedazo de promoción están siendo buscadas por los coleccionistas como si fueran oro. Les digo, hay fechas.

¿En serio?

¿Justin Bieber? ¿Otra maldita vez? 

susana.moscatel@milenio.com