Estado fallido

Una moda del teatro

Ante la idea de que hay que innovar y crear nuevas maneras de que la gente vea buenas puestas en escenas, tanto Microteatro como Teatro en Corto llevan ya unos años haciendo un monumental esfuerzo para lograrlo. Ha sido una gran idea. Una de las  grandes ventajas del formato, por ejemplo, es que si alguna obra en particular no toca las emociones o de plano aburre a la audiencia lo bueno es que dura apenas unos minutos.

Pero lo más interesante: hay muchas ideas que nunca se hubieran logrado costear y mucho menos hubieran encontrado donde presentarse de otra manera. Algunas de estas obras y sus creadores son en verdad fantásticos. Jamás hubiéramos sabido de ellos de no ser por estos formatos.

También está este asunto: en tiempos de Twitter y 140 caracteres, entretenimiento on demand hasta en el teléfono y megaproducciones “estilo Broadway”, ¿cómo competir?, ¿cómo hacer teatro cuando lo que tienes es mucho talento pero no necesariamente los conectes? Pues así ha transcurrido bien el asunto. No sin sus controversias y hasta diferencias entre los grupos, pero bien y para aplaudirse.

Pero ahora ya hay un tercero: Sylvia Pasquel. Nos dijo en entrevista que como está de moda encuentra en este formato una manera fantástica de seguir haciendo teatro en su foro. Me pregunto yo, ¿será moda o el resultado del incansable trabajo de muchísimas personas para salir adelante?

La Pasquel está presentando obras cortas respecto a muertes trágicas de mujeres célebres como Rosario Castellanos, Isadora Duncan y Sharon Tate. La verdad no sé qué pensar. Siempre es una alegría el éxito del teatro, pero no puedo dejar de preocuparme por la idea de que se sature tanto este mercado porque “está de moda”, que deje de funcionar para decenas y decenas de actores que encontraron por aquí el mejor camino para hacer teatro. Y para que nosotros lo veamos. Ya lo veremos.

Ya ni la friegan

Ya van varios medios que hostigan y hostigan a Ana de la Reguera exigiéndole una opinión respecto al tema de su ex pareja Jorge Ramos vs Donald Trump. Podríamos catalogarlo como morbo habitual de la naturaleza humana, pero la mayoría de estos medios, tanto aquí como en Estados Unidos, han tratado de señalar que Ana, como latina que es, tendría la responsabilidad de meterse, opinar y apoyar a Ramos. ¿Perdón? ¿Ahora uno no es solidario con los suyos por el hecho de negarse, como la dama que es Ana, a insertarse en una nota en la que ella nada tiene que ver y que trata de alguien de su pasado? ¿Es tan histérica esta exigencia por el chisme que ya no saben distinguir entre comportarse con clase y dignidad a no apoyar a su propio país? ¿Y no ven lo delicado en su torpe falta de distinción entre los dos hechos?  Por lo visto el morbo gana de nuevo.

 

¿En serio?

¿Publicaron las predicciones de Walter Mercado respecto a Donald Trump? ¿Vive aún Walter Mercado? Digo, mediáticamente.

 

susana.moscatel@milenio.com