Estado fallido

La misma estúpida pregunta

A veces sí siento un poco de pena por los famosos y las preguntas que tienen que aguantar una y otra vez. Sobre todo porque saben que tendrán que responder bien o, si no, la nota será que son unos verdaderos patanes o que se subieron a un ladrillo o cualquier versión ridícula de “no me dio mi lugar” que a tantos reporteros (sobre todo a los del corazón) les gusta aventar como pólvora cada vez que no obtienen lo mismo de siempre y sus egos se ven alterados. Aquí algunos ejemplos:

Aracely Arámbula: “¿Qué opinas de bla bla bla sobre Luis Miguel?”. Jennifer Aniston: “¿Qué te parece que bla bla bla Brad Pitt?”. Édgar Vivar: “¿Cómo sigue la salud de Chespirito?”. Juan Gabriel: “¿Con quién andas?”. Harrison Ford: “¿Por qué siempre haces películas del espacio?” (No las hace). Andrew Garfield y Emma Stone: “¿Qué se siente trabajar con tu novio o con tu novia?”. Verónica Castro: “¿Qué opinas de lo que hizo El Loco?”. El Loco Valdez: “¿Qué opinas de lo que dijo Verónica?”. El Loco y Verónica Castro: “¿Qué demonios es el saiote?”. Salma Hayek: “¿De verdad te casaste por amor?” En serio, he visto cómo le preguntan eso. Thalía: “¿Qué opinas de lo que dijo tu hermana?”. Justin Bieber: “¿Por qué... em?, ¿por qué?”.

¿Debo seguir? Eso de reducir a una persona, talentosa o no, a su más común denominador me sabe a la más triste decadencia humana. Ya ni caso tiene tratar de describir la cantaletita de algunos reporteros entrenados por quién sabe quién que les hizo creer que al decirles a los artistas en tono de “podríamos ser mejores amigos” cosas tan efectivas y periodísticas como “Ándale, solo cuéntanos un poquitoooooo”. Nunca es solo un poquito.

Uno pensaría que el formato del reportero chillón, que cree que va a destacar por decir su nombre de manera rara al firmar las notas que le ruega a los “famosos” por migajas de su vida privada y que no le importa ni tantito darle al traste a la fuente con frases como: “Por ahí nos enteramos que...” ya tendría que haber pasado de moda no solo por obsoleto sino por chafa.

Notas en las que evidentemente una grilla personal entre personas de una misma empresa, por ejemplo, se convierten en chisme de lavadero consumible en contra del primero que se distraiga, siguen vendiendo y vendiendo. ¿Y la fuente? “Jamás la revelaremos”, dicen aferrándose a la tan delicada y amenazada libertad de expresión en la que vivimos. Bendito sea un mundo en el que sigamos contando con libertad de expresión (¿vivimos ahí?). Maldito sea el espíritu mercenario que se aprovecha de ello para alimentar sus cuentas bancarias. ¿Cambiará? Yo creo que sí ha ido pasando poco a poco. Al menos hay muchas más opciones en el entretenimiento y mientras es cierto que todas tienen su bemoles, hay gente muy talentosa y empresarios con visión trabajando para que esas opciones se vuelvan la norma.

Así que ahí lo tienen, medios de comunicación. Vienen cambios. Fuertes. Y van a necesitar MUCHOS contenidos. ¿Se van a ir por la pregunta fácil? ¿De verdad se van a dedicar a la vida privada de los parientes de Ninel Conde? ¿O a los pleitos entre los parientes de Cantinflas? ¿O a la vida reproductiva de Lindsay Lohan? ¿O van a aprovechar para hacer algo divertido, interesante y que funcione sin seguir diciendo, por implicación, que el público es tan estúpido como las preguntas que tanto se les han hecho a los artistas?

¿En serio?

¿Amor a primera visa vs. Heli en los premios Canacine para Mejor Película? ¿El cine mexicano sigue siendo una categoría en sí?

susana.moscatel@milenio.com