Estado fallido

El milagroso talento de los Muppets

No me he reído tanto en años. Ahí me tenían, sentada frente a Kermit (te cae un rayo directo del castillo de Disney si le dices Rana René en estos días) y de Miss Piggy. Yo estaba diciéndoles que para mí ellos eran el prototipo perfecto de lo que eran las relaciones de pareja modernas y que desde los años setenta lo habían establecido así. De pronto Piggy (¿alguien aparte de mi sabio amigo que me lo recordó se acuerda que aquí le decían La cochinita pibil?) y Kermit se voltearon a ver y se soltaron a tener la discusión más espontanea, dulce, neurótica y absolutamente perfecta que he escuchado.

Y es que ya van para cuarenta años, desde que aparecieron juntos en el piloto del Show de los Muppets: sexo y violencia (¡En serio! Así se llamaba y salió al aire) que estos dos andan pero no andan. Kermit trataba de ser razonable, explicándole a Piggy que el compromiso no necesariamente tenía que traducirse en matrimonio, que no había necesidad de sacrificarse, sobre todo siendo rana. Ella se estresó como solo una gran cerdita puede y trató de explicarle que el matrimonio no tenía que ser un sacrificio. Todos reían, como lo habían estado haciendo por horas y horas con cada entrevista que llegaba.

Pero ahí les va lo que es verdaderamente milagroso, ver el trabajo de Steve Whitmire y Eric Jacobson. ¿Quiénes? Se preguntarán. Los gloriosos muppeteros que le dan vida a estos (y tantos más) personajes. Miren, una cosa es trabajar con un script y repetir los chistes de alguien más. Algo fuera de este mundo es verlos improvisar, una y otra vez para cientos y cientos de entrevistas de todo el mundo la rutina de sus personajes mientras que estos cobran vida y nos hacen olvidar que hay dos hombres debajo de esas sillas.

No hay limitaciones, no hay temas preacordados. Ellos están ahí, literalmente haciendo magia a tal grado que por momentos me hicieron preocuparme de que Piggy realmente se fuera a enojar más de lo acostumbrado con Kermit. Lo mismo con el gran Matt Voguel, que le da vida a Constantine (la rana más peligrosa del mundo) doppelganger de Kermit. Verlo interactuar con el gran comediante Ricky Gervais quien también protagoniza la película es una cátedra de comedia, actuación e interpretación.

Con sus particularidades, pero hay que admitir que Disney ha revivido el género de las películas de los Muppets que habían tocado un terrible fondo con los Muppets en el espacio en 1999. Pensamos que ya no los volveríamos a ver. El conocimiento de la industria moderna de Disney, de la mano de la familia de Jim Henson, ha logrado que la franquicia regrese. Lo único que me da un poco de tristeza es ver más lejana que nunca la posibilidad de que estas creaciones fantásticas regresen a su origen y en algún momento volvieran a tocar el humor para adultos, más allá de los límites del imperio del ratón. Pero al preguntarle a varios de los involucrados si nunca considerarían regresar el Show de los Muppets a la televisión, varios sonrieron misteriosamente. Y uno de ellos me dijo, “No sería imposible. No sería imposible en absoluto”. ¡Qué deleite! Lloro de la emoción solo de pensarlo.

susana.moscatel@milenio.com