Estado fallido

Tengo miedo

Ya sé que a lo que tendría que tenerle miedo en términos cinematográficos para  2015 es a 50 Sombras de Grey y a lo que ocurrirá a su alrededor. Digo, desde hace un par de semanas ya hay boletos para su preventa. Inaudito, pero cierto. Y ahí va funcionando. Pero la verdad a mí sí me da miedo lo que vamos a ver con el adorable Dwane Johnson The Rock, quien protagoniza San Andrés. ¿De qué se trata? Del grande. De ese temblor que sabemos que llegará tarde o temprano por aquella falla que cruza desde California hasta nuestras tierras.

Acaban de liberar el tráiler y para estar obsesionada con películas de desastres, me parece la forma perfecta de no dejarme dormir hasta entonces. ¿Será nuestra forma de hacer catarsis ante nuestros temores? No lo sé. El otro día la otra cosa que más temo en el mundo, los payasos, me empezó a perseguir mientras corría por avenida Reforma y se puso a imitar mi forma de trotar exageradamente, sintiéndose muy… gracioso. No me dio miedo que me fuera a asaltar, aunque era una conclusión razonable, ni tampoco me enojó que me hiciera el hazmerreír de la calle. Sentí un temor existencial y trágico por lo absurdo de la vida y nuestras circunstancias en ese preciso momento. Siempre me causan eso los payasos. Por eso no me da miedo Eso de Stephen King, que ya tendrá una secuela próximamente. Porque, siendo objetiva, es mucho más probable que yo acabe con un payaso si me siguen haciendo eso en la calle (o en la vida en general) a que él conmigo. Él, a lo mucho, solo hará que mi psiquiatra cobre el doble. Maldita neurosis cinematográfica y de la vida real. Creo que ahora sí ya tenemos encima el fin de año. ¿O no?

En algo más serio

Yo sabía claramente que tomaba un riesgo fuerte al defender a Eugenio Derbez en el Teletón en este mismo espacio los últimos días; y no me arrepiento ni tantito. Comprendo también que mucha gente no estuvo de acuerdo ni quiere creer que lo que dijo Derbez salió de su corazón y no de una orden ejecutiva para la gente con la que ya no trabaja.

 Me encantó que hubo debate y lo discutimos, a la buena, con muchas personas. Lo que sí es de llamar la atención, aunque ya no sorprende, son los mensajes de tantas personas diciendo que jamás me iban a volver a leer ni aquí ni en Twitter. Muchos de esos mensajes venían aderezados de insultos vagos, mal escritos y otros bastante creativos. Pero ¿por qué? ¿Por no estar de acuerdo con alguien? Creo que tenemos suficientes problemas reales como para declararle la guerra a cualquiera con quien no estemos de acuerdo. La mayoría de la gente está buscando que las cosas mejoren. Hay algunos que no. Pero si convertimos ese enojo en debate, en cosas más propositivas (como muchos están intentando) saldremos mejor de este atolladero. O como dicen ahí por el norte: hay temas en los que se vale en estar de acuerdo con no estar de acuerdo.

 ¿En serio?

¿La asesina de Selena quería ser liberada? ¿Como por qué?  

susana.moscatel@milenio.com