Estado fallido

La mentira de Bieber

Con una desvergonzada “corrección” Justin Bieber (sin molestarse con las mayúsculas como  de costumbre), admitió que solo se reunió con la familia del Presidente de México y no con el mandatario como había asegurado a través de Twitter.

Suena a un tema sin trascendencia, pero no lo es. La Presidencia de la República se vio en la necesidad de lanzar un desmentido –también vía Twitter– en el que destacó la agenda del Presidente Peña Nieto y en la cual no aparecía ningún ídolo pop star canadiense por ningún lado. ¿Por qué tendría la gente del primer mandatario de la nación estar ocupada por desengañarnos de las estupideces de Bieber? Porque ya había un muy divertido, pero certero, espíritu de linchamiento en las redes sociales. Era demasiado tentador quejarnos entre risas amargas sobre la manera en la que Peña Nieto ocupa su tiempo. Fue demasiado fácil hacerlo y muchos nos fuimos con la finta.

¿Por qué habría de mentir Bieber con algo así? La conclusión enseguida (de muchos) fue que sí se habían encontrado, pero que el cantante se había ido de boca en lo que supuestamente era un secreto. Muy tentador de nuevo para un país compuesto de sospechosistas como uno. Pero tampoco fue verdad. Los compañeros que realmente cubren la agenda de Presidencia nos pudieron dar fe de que los horarios no coincidían y que no había forma de que el encuentro hubiera ocurrido.

Fue hasta el martes en la mañana cuando Bieber “corrigió” lo que había dicho, aclarando que a quien había visto era a la familia del Presidente. Para entonces el daño estaba hecho. Justin tiene más de 47 millones en seguidores de Twitter. Enrique Peña Nieto tiene aproximadamente 2 millones 300 mil. Después de especificar lo dicho, a Bieber le dio un ataque de lo que nos gusta llamar “tuiterrea”, mandando mensaje tras mensaje, tras mensaje, dejando efectivamente enterrada su extraña confesión.

 ¿Es tolerable lo que ocurrió? No. En absoluto. Es una completa falta de respeto hacia los mexicanos y una vil mentira del cantante. ¿Se ha tomado en serio? No. Y deberíamos. Al menos merece una nota diplomática por las implicaciones. Nos guste o no la Presidencia actual, la falta de respeto y la mentira sin el menor arrepentimiento aparente merece, al menos, una reacción más que alguna carcajada.

El fanatismo es peligroso, y no porque venga envuelto en una aparente inofensiva capa de hormona adolescente lo hace menos peligroso. Justin Bieber tuvo un mal incidente con una mujer en Brasil. En Argentina canceló un concierto y luego limpió el piso con la bandera del país. En México nos aplicó esta. ¿Será todo parte de un proyecto basado en la teoría de que no hay publicidad mala? Pues noticias para el equipo de Justin si este es el caso: sí la hay y tarde o temprano la vida alcanza las acciones. Si por el otro lado, simplemente estamos viendo a un adolescente fuera de control, alguien debería ayudarlo a ubicarse, antes de que el caos a su alrededor sea incontrolable.

¿En serio?

¿Llevamos dos días hablando de Justin Bieber? ¿Puedo cambiar de fuente hasta que se vaya del país? ¿No hay un proyecto para entretener a las belibers cuando él al fin nos deje?