Estado fallido

Lo mejor del Super Bowl

En los tiempos prehistóricos, ya saben, antes de que existiera YouTube, no había manera de vivir el mejor ritual post-Super Bowl de todos. Una orgía de comerciales hechos con mucho, mucho dinero, pero aún más creatividad al día siguiente. Yo estuve horas pegada a la computadora riendo, sorprendiéndome y hasta llorando.

Fueron alrededor de 50 anuncios los que aparecieron en la televisión mexicana y entre automóviles, empresas de telefonía y películas no hubo límite alguno. Fue difícil elegir mis favoritos. Pierce Brosnan burlándose de su personaje de Bond fue una delicia; en el mismo tenor, Liam Neeson hizo un gran trabajo. Bueno, hasta Kim Kardashian logró demostrar que tiene sentido del humor respecto a su imagen viral y mediática en uno de estos cortos. Fue difícil elegir, pero para una servidora estos fueron los mejores momentos del Super Bowl, y eso incluye a Katy Perry y… ¡Ah! Claro, creo que también hubo un juego de futbol americano por ahí.

El perrito perdido. La cervecera que hizo esta sentimental historia logró un fenómeno en las redes el año pasado y ahora lo repitió a lo grande. Es el anuncio más visto en internet, cierto, pero resulta sumamente llamativo que algo tan evidentemente cursi (caballos solidarios defendiendo al perrito de un lobo maldito) funcione tan bien. Sobre todo en la fiesta de testosterona más grande del mundo. ¿Pero qué puedo decirles? A mí me hizo llorar.

Y, hablando de testosterona y todo lo contrario, me pareció fantástica la campaña de unas toallas sanitarias que pregunta a una serie de personas ¿cómo se comporta “una niña”? Cuando se lo preguntan a las niñas, el contraste es impactante y lleno de mensaje social.

México y sus aguacates estuvieron presentes en lo que para muchos de nosotros fue el anuncio más chistoso de toda la noche. Es la historia del primer “Draft” del mundo. Cuando Moisés, Dios o alguien con imagen bíblica decide repartir las cosas buenas al mundo. Por lo visto, los osos polares deseaban desesperadamente las playas de nuestra nación, pero se quedaron en el Polo Norte porque les ganó el aguacate. De risa loca.

Un anuncio que fue brillante, aunque sumamente adaptado a los recuerdos norteamericanos, fue el del programa The Brady Bunch, que por décadas (desde los sesenta) fue la imagen por excelencia de la familia perfecta de nuestros vecinos del norte. Marsha Brady era el sueño dorado de millones de hombres que buscaban a la chica buena de la casa de al lado. Pues bien, un chocolate logró hacer un montaje brillante en el que Marsha acabó siendo representada por el gran Danny Trejo (Machete) porque uno nunca es uno mismo cuando tiene hambre. (Imaginen algo así pero con Edith Márquez en Papá Soltero). Insisto, qué divertido es el Super Bowl. Y qué triste que aquí tuviéramos que ver anuncios de ungüentos contra hongos en los pies y similares en lugar de estos brillantes y maquiavélicos cortometrajes comerciales.

¿En serio?

¿El Power Ranger rojo mató a su compañero en defensa propia?

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