Estado fallido

La maldición de ser mujer

Al mismo tiempo que nos enteramos que Caitlyn Jenner tendrá un reality show en el cual narrará paso a paso cual fue su proceso para convertirse en quien es hoy, después de ser Bruce vimos lo que para mí ha sido la mejor crítica a cómo nos comportamos los medios de comunicación cuando ocurre un evento de esta magnitud en términos de marcar cambios sociales.

Por supuesto que ésta la llevó a cabo Jon Stewart, quien está a poco tiempo de dejar su Daily Show por Comedy Central y romperme el corazón para siempre con su ausencia. Lo primero que hizo fue un resumen de cómo los diversos programas de televisión en Estados Unidos tomaron la “noticia” de la transformación de quien en 1976 fuera el gran campeón del decatlón en los Juegos Olímpicos y fue más que sorprendente. La mayoría de ellos estaba celebrando, apoyando e impulsando la idea de que esta es la nueva normalidad (en realidad lo será cuando algo así deje de ser la noticia más leída de todo el mundo, pero ya es algo).

Sin embargo, después de reconocer con su hilarante estilo cómo es que se dieron las cosas agregó un collage de espacios informativos donde se discutía: la belleza, los senos, el photoshop, el corsé, lo deseable y las nuevas curvas de Caitlyn. Lo hizo demostrando que cuando era hombre la gente hablaba de sus proezas atléticas, de sus logros, de su paciencia y, en general, de mil cosas que nada tuvieran que ver con el cómo se veía.

En pocas palabras, dejó muy claro que convertirse en mujer es un asunto para valientes, sobre todo en Estados Unidos, porque la decisión de quien alguna vez fuera padrastro de las Kardashian lo puso por primera vez en su vida en un lugar que la mayoría de los hombres jamás conocerán: el de un objeto.

Entre otras cosas destacó comentarios como “se ve muy bien… para su edad”, diciendo que la decisión que esta mujer tomó ahora le haría tener que enfrentar mentalidades que afirmarían que ya era “vieja”, cuando como hombre jamás hubiera tenido que hacerlo. Tiene razón Jon Stewart. El valor de Caitlyn es doble: uno por atreverse a ser quien siempre quiso ser y más todavía porque ahora, como mujer, hay un mar de problemas que jamás imaginó y que nosotras en los medios y fuera de ellos, enfrentamos sin pensarlo, pero con dificultad día con día.

¿En serio?

¿Le dieron la residencia oficial a Godzilla en Shinjuku, Tokio? ¿Qué no la tuvo siempre? ¿Acaso se la quitaron por la película que hizo con Roland Emmerich en 1998? ¿Qué hay que hacerle a los japoneses para que te consideren “monstruo non grato”?  

 susana.moscatel@milenio.com

http://twitter.com/susanamoscatel