Estado fallido

La maestra Bracho

Hace unos tres años y medio tuve el privilegio de ser invitada por el productor Claudio Carrera a ver la obra Master Class en Broadway. Cuando llegó, casi me voy para atrás de la emoción, porque con él venía Diana Bracho. Yo me había enamorado de esa obra hacía más de una década gracias a la interpretación de la actriz mexicana, pero ahí estaba contenta y como un miembro más del público, lista para ver la reposición de la puesta en escena.

Confieso que pasé gran parte de la obra con la mirada brincando del escenario donde la actriz Tyne Daly (Juzgando a Amy) interpretaba a María Callas hacia la butaca donde estaba Diana, a quien siempre le he tenido una profunda admiración. Fue una experiencia completa y le agradecí a los dioses del teatro, que siempre generan este tipo de casualidades y experiencias para que los enamorados de las tablas siempre tengamos algo así para recordar y emocionarnos.

Lo que no sabía es que esta buena experiencia tendría secuela. Ahora que Federico González Compean y Morris Gilbert volvieron a montar Master Class, más de quince años después de que lo hicieran por primea vez con Diana en México, tuvieron a bien invitar al dramaturgo, el maravilloso Terrence McNally (Frankie y Johnny, Elbeso de la mujer arañael musical) para volver a ver el trabajo durante sus 100 representaciones. Tuve el privilegio de poder platicar con él por teléfono antes de que viniera a México y ya una vez en el teatro.

Algo me queda claro, él también está enamorado del trabajo de Diana Bracho sobre el escenario. Se han vuelto grandes amigos con los años y está de acuerdo con ella en que ahora está todavía mejor que en su primera (y fantástica) vuelta. Salí completamente conmovida y sorprendida por lo que viví. Tuve la suerte de poder ver al dramaturgo seguir cada una de sus palabras traducidas al español por la misma Diana y por Francisco Franco hace ya tantos años y reír, emocionarse y vivir su propia obra como si fuera nueva. Otra vez mis ojos brincaban del escenario al dramaturgo. Pero no me perdí ni un segundo; la fuerza de esta gran actriz mexicana sobre el escenario no lo permitiría. Por favor, ustedes no se la pierdan tampoco.

Paz mundial… ¡pero no en mi "selfie"!

Triste la reacción de Miss Líbano al quejarse en su Facebook, porque Miss Israel se les acercó a ella y a un par de reinas de bellezas más, se tomó una selfie y la publicó. Si ya en Miss Universo las nuevas generaciones no pueden dejar atrás un odio tan antiguo, me hace temer aún más por el futuro. Y si realmente iban a regañar a la señorita por aparecer en esa imagen, pues tal vez Miss Universo en Miami no es precisamente el lugar adonde deberían estar enviándola a competir. ¿no creen?

¿En serio?

¿Regresarán los Expedientes Secretos X? ¿Podremos volver a David Duchovny como el agente Mulder después de amarlo como Hank Moody en Californication?.  

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