Estado fallido

No tiene madre

La verdad es que cuando escuché que habría una película acerca de Melchor Ocampo llamada Huérfanos, mi cerebro reaccionó de la misma manera que cuando nos obligaban a aprendernos las monografías de la papelería en la primaria: en blanco y con un desinteresado ¿para qué? Pero luego la vi y también vi más de cerca a las personas involucradas en el proyecto. ¿Dolores Heredia? Para mí eso ya es garantía. No sé qué es lo que tiene Lola con su presencia actoral que siempre me acaba llevando a otros paradigmas emocionales. Es de esas actrices que uno sabe que si escogieron participar en algún proyecto es porque lo vale. Y tenía razón.

Y bueno, ¿qué decir de Rafael Sánchez Navarro? Con su trabajo, de pronto me vi transportada a otro mundo en el que este personaje de nuestra historia nacional, repentinamente, había cobrado una vida llena de motivaciones, razones e incongruencias humanas. Su versión juvenil, el actor Alan Alarcón, hace un gran trabajo trasportándonos también. De pronto, quería saberlo todo acerca de un personaje que, francamente, nunca me había llamado la atención más que para mofarme de la parte de su epístola donde la mujer, al casarse, promete “obedecer” al hombre para siempre.

 Pero por eso la visión de Guita Schyfter, veterana, compleja y laureada directora de nuestra nación, es tan interesante. No solo deja atrás para siempre lo plano del personaje que nos mal vendieron en la escuela, sino nos narra varias historias a la vez. Una de aparente amor imposible, una de contradicciones entre las leyes (Iglesia y Estado) que una nación debe vivir y otra de un hombre que también se tiene que enfrentar a sí mismo, a sus propias creencias, para poder trascender y cumplir su destino.

Más allá de cualquiera de nuestros prejuicios, ya sea con la historia o con el cine nacional, Huérfanos es una película muy entretenida y, salvo un par de detalles en las caracterizaciones, muy bien producida. Y se estrena en un jueves casi imposible. Va contra la fuerte de Tom Cruise del verano (que cumple bastante bien sus promesas) y el trancazo (mundial) emocional adolescente que es Bajo la misma estrella con Shailene Woodley. No la tiene fácil. Pero tiene todo con qué. Por favor, y el favor es para ustedes que la van a ver, no se la pierdan.

¿Jueves de estreno?

Todos se han tenido que emparejar. Comenzó porque en Estados Unidos algunos de los mejores fines de semana para el cine son los conmemorativos, que generalmente son puentes. Como Memorial Day Weekend. Por supuesto que las distribuidoras vieron la oportunidad de tener ese día libre extra a favor de su taquilla y los grandes estrenos empezaron en jueves. Pronto se volvió tradición en verano, diciembre y otras temporadas de blockbusters. ¿Y qué creen? Ahora que gracias a la piratería y, francamente, a la lógica comercial las cintas más caras se estrenan al mismo tiempo en todos lados, pues ya jalamos parejo para los jueves. Puente o no puente. Ahora las cintas mexicanas que compiten contra esos monstruos de producción deben hacer lo propio. Así es como las leyes del mercado van alterando nuestros hábitos. ¿Cinito de jueves, alguien?

¿En serio?

¿Esa revista de chismes sigue engañando a los famosos pidiendo entrevistas telefónicas y haciéndose pasar por medios como el nuestro y el de la competencia directa? ¿Tanta vergüenza sienten por lo que están haciendo? 

susana.moscatel@milenio.com