Estado fallido

Y luego nos quejamos…

Viendo las cifras de las personas que fueron al cine este fin de semana que terminó, nos percatamos que Lajaula de oro no quedó en ninguno de los primeros diez lugares de taquilla.  Claro que mi primer instinto fue pegar un grito de frustración y querer decirles a todos los que no fueron a verla de lo que se están perdiendo. Pero luego, y recapitulando, nos dimos cuenta de que solo se estrenó en 90 pantallas. Así era muy difícil llegar a semejante meta. Pero, ¿en serio? ¿Río 3 en tercer lugar? Esa ridícula excusa de película llamada Diosno  está muerto sigue figurando. ¡La Jaula de oro es de lo mejor que el cine mexicano le ha dado al mundo! ¿Por qué la aprecia el mundo entero y aquí solo se le conceden tan pocas pantallas, a sabiendas de que no habrán suficientes asistentes para llenarlas? Es una triste realidad, la cual todavía podemos cambiar si corremos al cine a verla antes del jueves. No se arrepentirán.

Nos vigilan

Lo dijo bien Bill Maher en su programa de HBO: TMZ es más peligroso que la NSA. En otras palabras, ¿cuáles son los espías más efectivos y qué se está haciendo con esa información? Porque parece ser mucho más incentivo para los soplones poder acabar en un blog de chismes que cualquier otra cosa estos días. Y eso es aterrador. La discusión respecto a “¿dónde comienza nuestro derecho de privacidad?” pasó directo de WikiLeaks a Perez Hilton. En otras palabras, es muy redituable ir grabando al prójimo por la vida, esperando que éste diga o haga algo tan estúpido que pronto se convierta en un escándalo monetizable.

 El caso más claro de los últimos días es el de Donald Sterling, todavía dueño de los Clippers, quien fuera grabado diciendo cosas profundamente racistas y expuesto a través de TMZ. ¿Qué pasó después? Absolutamente todo, pero para resumir, imaginen a Anderson Cooper y a Barbara Walters peleando por la entrevista, por una nota generada en semejante blog (Anderson ganó). Ahora el tema es el video del elevador donde Solange, la hermana de Beyoncé, atacó a Jay-Z ferozmente. Ese video fue filtrado y ahora es lo más visto en internet en el mundo entero.

 ¿Es necesario pensar que ya no existe el derecho a siquiera soñar con la privacidad en un espacio cerrado de dos metros cuadrados? Hay que asumir que siempre hay cámaras apuntando, sí. ¿Pero tenemos que aceptar que con ellas perdemos también cualquier derecho a la privacidad? Pues lo asumimos cuando consumimos esa información, sin siquiera cuestionar su origen, como botana de comida chatarra. Cuando nos llenamos de ella, nos regocijamos y nunca imaginamos que nos puede pasar a nosotros. Que solo le pasa a los famosos. Pues tal vez ese sea el caso a escala masiva pero, sin la menor duda, con las redes sociales y el exceso de información con el que vivimos, todos somos famosos en nuestra propia ciberatmósfera. Y en cualquier momento nos pueden apañar ahí.

¿En serio?

¿Calle 13 también se colgó del tren de García Márquez?

susana.moscatel@milenio.com