Estado fallido

Un loco experimento social

El 6 de febrero al fin se va estrenar en México, en las salas comerciales, la famosa cinta The Interview, cuya travesía entre ciberterrorismo corporativo y drama diplomático de Corea del Norte vs. Estados Unidos nos ha tenido tan entretenidos las últimas semanas. Queda muy claro que los exhibidores principales de nuestro país, Cinépolis, Cinemex y anexas, no sienten la amenaza que los dueños de las principales cadenas de cine sintieron en EU. Y más importante aún, supieron bien, a diferencia de los compadres gringos, que si no hacen ellos el negocio, alguien más lo hará.

Durante el enorme evento de electrónica en Las Vegas (CES) el mero, mero patrón de todo lo que es Sony, Kazuo Hirai, calificó al ciberataque atribuido a Corea del Norte contra su división cinematográfica como despiadado. Puede ser, pero si analizamos los eventos de las últimas semanas hay que reconocer que todo terminó siendo un experimento bastante relevante para la industria del cine y todo su futuro.

Después de amenazas y el retiro de la película del circuito comercial, unas 300 salas de cine independientes aceptaron proyectar la comedia, donde los personajes de Seth Rogen y James Franco deben asesinar al líder supremo de Corea del Nortel, Kim Jong-un, el fin de semana de Navidad. Al mismo tiempo y por primera vez en la historia esta misma se lanzó a la venta y a la renta en línea, solo en Estados Unidos.

¿Pues qué creen que pasó? Solo esos días la cinta fue bajada cinco veces más que la cantidad de boletos vendidos para el cine. ¡Oh, oh! Ahí está el tan temido futuro para las exhibidoras. No podían quejarse. Ellas son quienes se rehusaron a pasarla. Mucha gente ya de por sí sentía que no los necesitaban, ahora si realmente todo esto, sin querer o sin querer-queriendo, sirve para romper la ventana de los tres meses entre un estreno en cine y el pago por evento, pues todo ya cambió para siempre.

El presupuesto de la película fue de 44 millones de dólares. Con generar un solo dólar extra que eso en línea, ya podemos decir que la situación está bastante interesante. Y preocupante para los lugares de proyección (no hay cifras oficiales, pero todo indica que van por buen camino).

Ahora, yo nunca voy a preferir ver una película en mi casa que en el cine. Nunca. Pero admito que me encuentro cada día más en la minoría. También sé que México es un laboratorio completamente diferente y si la piratería no ha podido del todo acabar con el negocio de las salas de cine, esto tardará en afectarnos directamente. Pero la pregunta permanece. Si usted puede ver una cinta al mismo tiempo, ¿lo haría en casa o en el cine? En Estados Unidos, después de esta complicadísima debacle, muchos votaron por su propio sofá.

¿En serio?

¿The Interview se llamará Una loca entrevista en México? ¿Era necesario después de todo lo que ha pasado? ¿Seguimos en los tiempos en los que nos tienen que poner una pista de risas para saber cuándo reír? ¿Pensaríamos que la cinta es un documental de Jodorowsky si no dice “loca”?

¡Que alguien me explique!

¿Hasta cuándo la fuente del espectáculo será la responsable de cubrir la boda y vida de Anahí y en qué momento exactamente ésta resultará más pertinente para otros espacios? 

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