Estado fallido

Para que nos entendamos

¿Ya tuvieron la oportunidad de ver La llegada en el cine? Se acaba de estrenar y no podría ser en un momento más oportuno. La cinta protagonizada por la fantástica actriz Amy Adams pareciera, a primera vista, una historia más de aliens visitando nuestro planeta. Pero en realidad es un maravilloso tratado, partiendo de la ciencia ficción del cómo podemos estar todos hablando y nadie entendiendo, o siquiera teniendo las herramientas para entender lo que está diciendo el de enfrente.

Ustedes, por ejemplo ¿En estos tristes días, años pues, de noticias catastróficas para la política, han querido dejar de hablarle a alguien por su postura opuesta a la propia? Sé que yo sí. Y a gente que amo profundamente. ¿Será posible que ellos estén diciendo una cosa y yo escuchando otra? ¿Qué pasaría si esto se manifiesta a través de una lingüista tratando de descifrar un modo de comunicación con una especie que viene de fuera? ¿Son nuestros enemigos? ¿Amigos? ¿Quieren acabar con nosotros? ¿Saben cosas que nosotros no? ¿Quieren aprender de nosotros? Son conceptos que estos días son más urgentes que nunca, ¿no creen? Esto me dijo la actriz al respecto.

“Es más que no solo tener la misma base para nuestro lenguaje, es más bien la idea de que ahora nos estamos comunicando de manera global, pero no nos estamos dando el tiempo de aprender las experiencias, las culturas y las vidas de las demás personas. No hay manera de que yo sepa qué quieres decir hasta que te conozca a ti”.

Y luego, el mensaje. ¿Qué pasa cuando ya no logramos entender y nos damos cuenta de que nada es lo que parece? En el caso de esta película, por ejemplo, las grandes pérdidas, los más profundos amores, todo lo que sabemos de la vida como hecho de pronto, entra en otra dimensión. No sé ustedes, pero para como están las cosas en el mundo estos días, yo estoy más que dispuesta a explorar todas las opciones de nuestra potencial humanidad. Y Amy Adams piensa lo mismo.

“Esa es la parte de todo esto que más me movió y me atrajo a la película. Al leerla la primera vez me atrapó emocionalmente y luego, ya entrando de lleno a las ideas, resultó ser dde verdad fascinante. Pero al llegar al final y cuando vi de qué se trataba tuve que volver al guión y leerlo todo”.

Y ya como ejemplo divertido le tuve que preguntar: ¿Qué es lo que le ocurre a una actriz que tiene que hablar con reporteros que vienen de todas las culturas del mundo y hacen su luchita para darse a entender en breves entrevistas, una tras otra, de pocos minutos? Hasta en eso fue generosa y muy divertida la respuesta de la actriz.

“Trato de ver a la persona, trato de contextualizar, la mayoría de las veces comprendo las intenciones de la gente, pero a veces estoy por completo fuera de la cancha. Una vez me le puse muy mal a un pobre tipo que ni siquiera quería decir lo que yo pensaba que me estaba diciendo con la pregunta y yo estaba enfurecida”.

Por cierto, La llegada también explora de cierta forma cómo pensamos y hasta soñamos cuando estamos aprendiendo otra forma de asumir la existencia y el mundo.  Y resulta que Amy tuvo, en particular, una noche que la sorprendió mucho al respecto.

“Tuve una experiencia en la que soñé que estaba hablando en otro idioma. De hecho, todo mi sueño lo hablé en español. Así que supongo que muy en el fondo hablo más español del que sé que hablo. Pero probablemente no (risas)”.

Vean La llegada. No es El día de la independencia. No es Mars Attack. Es algo que, si están abiertos a ello, puede abrirles muchos caminos en la mente y el corazón.

¿En serio?

¿Michael Moore creyó que iba a ser tan fácil llegar a casa de Donald Trump y verlo como cuando le cayó a Charlton Heston para Bowling for Columbine? ¿Si el documentalista predijo hace tantos meses que ganaría la presidencia de EU podemos tomar consuelo en que ahora asegura que Trump hará algo tan estúpido que acabará destituido antes de tiempo? 

Twitter: @SusanaMoscatel