Estado fallido

Una mujer llamada Kate

Eso hace la fama, genera dimensiones a la información que de otra manera no tendría. Hace un año en los Premios Fénix platicábamos felices de la vida con Kate del Castillo, quien nos contaba sobre el ya tan esperado proyecto de Ingobernable (donde interpretará a una Primera Dama incómoda) en la serie que saldrá próximamente por Netflix. Jamás nos hubiéramos imaginado que el año que tendría en frente sería insuperable por la ficción.

Después de que se hizo público su encuentro con El Chapo Guzmán, todo cambió, todo mundo opinó y Kate, sabiendo que se había vuelto el blanco del interés nacional en una historia donde los criminales, sin la menor duda, eran otros, no pudo ni regresar a su país.

Lo increíble es que la compañía estadunidense  de streaming y producción apoyó a la actriz en cada paso de lo que ocurrió todo el año pasado (y vaya que eso les generó costos extra), mientras que gran parte de los mexicanos optaron en querer ver en ella una villana. Para villanos hay tantos más, pero por su nacionalidad y sexo, sí sexo, se le acusaron o se asumieron cosas que a Sean Penn ni siquiera se le imputaron. Y sí, claro que era una extraordinaria historia que merecía ser contada, pero la manera en la que todos optamos por ser jueces y tantos pretendieron saber la absoluta verdad de las intenciones de alguien que creen conocer, porque la han visto en la tele, habla muy mal de  muchos de nosotros.

Ahora Kate tiene un nuevo amparo y podrá, espera, regresar a México. La producción de Ingobernable, que iba a ser aquí, no se detuvo y la apuesta fue mucho mayor. El Chapo está tras las rejas de nuevo y el mundo, junto con nuestra percepción del enemigo público número uno, ha cambiado radicalmente (ahora vivirá en Washington).

Pero para mí esta es una historia muy clara de cómo muchas veces confundimos a los notables para bien o para mal con la notoriedad mediática. Y también cómo hay un espantoso doble estándar en ese sentido.

Con eso en mente, brinco a otro país y les pregunto: “¿Creen que la Presidencia la hubiese podido ganar una mujer que dijera que agarraba por sus genitales a los hombres y que dijera que sus oponentes eran feos y gordos?”, ya ni siquiera hablemos de todos los demás horrores que han pasado frente a nosotros los meses pasados. No, no es solo un tema de sexo. Ni el de Kate ni el de Hillary. Pero me como mi zapato si alguien me puede demostrar que no seguimos en una espantosa desventaja cuando se trata de cómo nos juzga el mundo.

Celebrando con Snoop Dog

Ok, gran parte del mundo artístico está de luto por los resultados de las elecciones en Estados Unidos, pero deberían haber visto el lado amable de los resultados aledaños el pasado domingo por la noche en la apertura del Rock & Roll Maraton de Las Vegas. Como recordarán, la mariguana fue legalizada para fines recreativos en ese estado y la fiesta que se traía el rapero antes de que iniciara la carrera fue de antología. Como ya es costumbre, estas carreras empiezan con un megshow y Snoop, sin duda, no fue la excepción.

Pero los que sabíamos que teníamos muchos kilómetros por recorrer pronto reconocimos que estar en las primeras filas era un experimento, al menor interesante, pero seguramente peligroso. No íbamos por un récord ni nada, pero solo por estar ahí seguro nos hubiera aniquilado el antidoping. Como sea todo fue una fantástica experiencia, corrimos (no flotamos) la carrera y fue hasta una especie de alivio ver a la gente (de todo el mundo, por cierto) contenta por algo que salió de estas horribles elecciones.

¿En serio?

¿Kendall Jenner abandonó Instagram? ¿Qué, no vive de eso? 

Twitter: @SusanaMoscatel