Estado fallido

Kate ya no debe liberar a Willy

¿Creían que iba a hablar de las declaraciones en las que Kate asegura que vivimos en un país muy machista y que por eso fue perseguida?, ¿qué no hizo nada ilegal y que si fuera un hombre nadie la hubiera perseguido como ella ha vivido todo el año pasado? Pues no. Porque como me dijo un gran amigo y ejemplo de periodismo, ante eso, solo debo decir: “¿Y dónde está la nota?”, “¿lo novedoso?”, “¿lo periodístico?”. Claro que vivimos en un país machista. No es nuevo. No debo poner ejemplos para que eso quede claro. Y por supuesto que la controvertida visita de Kate al Chapo en su momento tomó tintes en la opinión pública que no hubiera tomado si no hubiera sido mujer. No me cabe la menor duda. Pero como dije, no hablaré de eso porque espero que pronto estemos hablando mucho de su nueva serie, Ingobernable, de Argos a través de Netflix.

Tampoco hablaré de ello, porque el tema que ella trae a la mesa hoy es otro y que toca muy hondo en el corazón de los que amamos a los animales. Ayer hablé del recinto de Elefantes del circo Barnum & Baily y alguien trató de insultarme diciéndome “animalista”, defendiendo el derecho de los cazadores controlados para la conservación de los casi extintos paquidermos (hágame usted el favor). Me dio risa porque me dijo “animalista” así como me dicen “feminista”. Tratando de insultar con palabras que orgullosamente portaría en mi carta de presentación. ¿Eso hace mi vida más fácil en México, un país machista? Definitivamente no. Eso hace que entienda un poco más todo lo que trata de comunicarnos Kate del Castillo. Quizás. Aunque no siempre esté de acuerdo con las formas, entiendo la intención.

El caso es que en una entrevista que dio a AP, en la que uno de los temas era pedirle a un acuario de SeaWorld que liberara a la orca Lolita de 52 años. Kate, quien fue protagonista de la telenovela Azul, grabada en ese entonces en Reino Aventura, vivió muy de cerca una relación con Keiko, a quien sí trataron de liberar hace ya más de diez años. Ella, hablando a nombre de PETA y tratando de defender a los animales (sí, otro tema controvertido que siempre nos genera insultos) pide que Lolita tenga un final más feliz que el de Tilikum, la otra orca que murió en cautiverio hace dos semanas y que protagonizaba el documental de Blackfish, que a tantos nos lleva a las lágrimas de solo recordar. (A otros no podría importarles menos, pero sin duda cambió la historia para SeaWorld).

Lo que Kate probablemente ya no vivió fue la vida que Keiko tenía en un acuario de Portland, Oregon, donde trataron de entrenarla para poder liberarla, como a Willy (a quien Keiko también interpretó). Como reportera, nunca olvidaré las veces que me mandaron para ver cómo iban los preparativos y lo que nunca olvidaré era la necesidad de ese hermoso animal de estar pegado a donde fuera que nos moviéramos los humanos. La forma de amar la cámara. Los trucos que hacía por llamar nuestra atención mientras platicábamos. Por eso fue todavía más devastador cuando nos enterábamos que Keiko aparecía por las costas de Islandia una vez liberada. No tenía que estar ahí. La podían cazar según la ley del lugar. Pero seguía buscando ese contacto humano. Finalmente, me dijo su entrenador, es muy difícil que un animal que siempre vivió en cautiverio sobreviva en la vida salvaje. Keiko no lo hizo. Lolita, a su avanzada edad, muy probablemente tampoco sabría cazar, defenderse, encontrar familia y sobrevivir.

Si realmente vamos a acabar con el entretenimiento con animales, hay que hacerlo de una manera organizada y bien planeada. Todo lo que ha pasado estos años, solo ha dejado desamparados a esos animales. Kate y la gente de PETA seguro buscan el bien común en este sentido, pero les aseguro, porque quien les escribe lo comparte, los sentimientos son tan intensos cuando uno está conectado a estas cosas, que es muy difícil distinguir lo que hay que hacer.

En fin, espero que tanto Kate como una servidora hayamos, más allá de logrado hacer enojar a los machistas y a los antianimalistas, ayudado abrir más el debate. Ambos debates. De que una mujer valiente como lo es la actriz puede poner estos temas sobre la mesa… eso sin la menor duda. 

Twitter: @SusanaMoscatel