Estado fallido

¿De quién es Juan Gabriel?

Si bien es cierto que el productor Omar Suárez encontró algún recurso legal para que a finales de enero pueda reponer su obra Amor eterno, con música de Juan Gabriel, después de toda una telenovela de clausuras, incertidumbres, delegados y discusión sobre los derechos de la música de El divo de Juárez, es buena hora que nos hagamos esta pregunta, ¿de quién es Juan Gabriel?

El día siguiente de la muerte del cantante, cuando nos encontrábamos en Inglewood, California, tratando de averiguar qué pasaría con los restos de Alberto Aguilera, vivimos muy de cerca experiencias que podrían alterar nuestra percepción sobre este sentido de pertenencia.

 La señora que se aventó contra el oficial del LAPD, sacudiéndose y con lágrimas diciéndole: “Es que usted no sabe quién era él para nosotros. Usted no podrá entender nunca”. Hasta aquella que exigió que los miembros de la prensa fuéramos retirados del lugar, porque a nosotros nos pagaban por estar ahí y ocupábamos el espacio de los que se encontraban en el sitio por amor. El resultado, para todos, fue el mismo, nadie vio nada ese día.

Pero era más que obvio que algo pasaría, y muy rápido por parte de las mentes más financieras y ambiciosas que toman esto del showbiz, pues como el negocio que también es. Los libros que se hicieron en semanas, los homenajes improvisados, las camisetas pirata que vendían afuera de la funeraria, todos partiendo de la idea de que JuanGa era de todos por ser uno de los músicos más populares de nuestro idioma. Algunos escudados legalmente (no puedes demandar a una publicación solo por oportunista), otros pasándose eso por el arco de triunfo. El caso es que en México (y en Los Ángeles) hay mucho dinero que viene con el amor que la gente le tiene a Juan Gabriel. ¿Quién va a cobrar eso?

Omar Suárez asegura que tenía autorización de Juan Gabriel de hacer dicho musical, sus apoderados dicen que no. Para como son las batallas legales aquí, esto apenas está empezando. Pero lo que me llama la atención es que el director del musical de rockola (porque ese es el género con el cual se armó este espectáculo), mi admirado Rafa Perrín, pide a Iván Aguilera, el hijo de JuanGa que lo vea. Que si después de ver un ensayo, no le gusta; entonces él mismo habla con el productor y lo cierran (dudo mucho que sea una conversación fácil), pero siendo Rafael el gran director y artista que es, uno diría que el hijo de Juan Gabriel al menos debería tomar esto en cuenta. Claro, si se tratara de eso.

Esos derechos son una mina de oro. Como pocas en la historia musical de nuestro país. Por supuesto que se usará todas las argucias legales posibles para que no cualquiera lucre con ellos. No más de lo que ya ha pasado. Claro, por variar los únicos que pueden ser detenidos son los que hacen la cosa a nivel formal, porque la piratería ha hecho millones con ellos. Como siempre. Pero, por el otro lado, los que hicieron Amor eterno saben los niveles a los que puede aspirar el teatro musical. Y deben saber también qué buen negocio es hacer una puesta en escena con canciones que ya todo mundo conoce. Pero la mayoría de los que amamos esto sabemos que el género del jukebox, o la rockola, tuvo su gran aparición, punto alto y declive a partir de Mama Mia! de Abba. ¿Eso es lo que merece el legado de Juan Gabriel? ¿Ensayaron el suficiente tiempo para hacerle justicia? Sin duda, tienen los grandes talentos de su lado, pero pueden contestar “a mí”, a la pregunta “¿De quién es Juan Gabriel?”. El tiempo y la ley lo dirá, no la calidad de la obra.

¿En serio?

¿En el avance de la nueva versión de Patrulla motorizada (C.H.I.P.S.) hay dos chistes sobre erecciones? ¿Qué dirá nuestro Poncharelo original? ¿Se irá a resguardar en su treíler? 

Twitter: @SusanaMoscatel