Estado fallido

¿¡Qué importan!?

Nunca me ha dado gusto decir que algo que están anunciando con bombo y platillo es verdaderamente malo, pero en ocasiones, ante tanta mercadotecnia, solo queda la verdad y este es precisamente uno de esos momentos. Creo que Natalia Sosa es una de las mujeres más talentosas, versátiles y encantadoras que el teatro musical en México nos ha regalado. También sé que tiene que trabajar y nunca habrá suficientes obras para contener al talento, pero cuando escuché que interpretaría a la princesa Fiona en Shrek el musical, casi me voy para atrás. Creo que grité: “No lo hagas, Natalia”. Esa obra, que vimos y padecimos hace ya varios años en Broadway no solo es mala, es un abuso.

Cuando yo la vi, me puse a contar las personas que se estaban saliendo del teatro durante la función en Nueva York. Fueron más de 14 en el primer acto. En el segundo ya perdí la cuenta, porque me costaba trabajo quedarme despierta. La mayoría de ellos eran papás, que habían sido arrastrados hasta allá por sus hijos. Para cuando se fueron, ya ni los niños se quejaban. Los hubiera acompañado felizmente, yo sí soy de las que se salen de las malas puestas en escena, pero no lo hice, porque temía que este día llegaría.

Y llegó. Alguien convenció al buen Gerardo Quiroz de que esta era una buena idea para México. Quién sabe, tal vez lo sea. Estamos tan acostumbrados a ver teatro infantil irresponsable, hecho con tres pesos, que seguramente el talento de gente como Natalia y los parámetros profesionales de la producción sean suficientes para sostener la historia de un personaje muy querido que el público aún desea ver. Definitivamente no lo fue en Nueva York, donde tronó como ejote. Les deseo lo mejor, nunca quiero ver que a una producción hecha con amor no le vaya bien, pero con la materia prima musical y de guión que tienen que trabajar, la tienen muy difícil.

¿Y luego?

La promoción de We Will Rock You sigue a todo lo que da y no dudo que esta gira será todo un éxito. La música de Queen ya de por sí lo merece todo. Ya escribí largo y tendido de este tema, pero ya que estamos en las importaciones que nunca debieron ser, yo les sugiero lo siguiente: cuando vayan a verla cierren los ojos e ignoren las chillonas voces que pretenden contar una historia entre canciones. La música es estupenda, por supuesto. La historia es una mentada de madre.

Y es que creo que hay muchas personas muy confundidas con el concepto de musical de rockola dentro y fuera de nuestro país. ¿Por qué funcionó Mama mía!? ¡Claro!, porque seas fan o no, conoces todas esas canciones de ABBA. Pero ese es todo el primer punto a favor del musical que estableció este género. Una vez que tu público conoce las canciones tienes que ser lo suficientemente ingenioso como para escribir una historia que haga que éstas cuadren. Una historia que cuente algo y que de hecho, o te haga reír o te conmueva, cuando aparece esa vieja amiga que es la canción. ¿Saben quién lo hizo muy bien? Manuel López Velarde con Mentiras. ¿Saben quién lo hizo muy mal? La película (conocida como la de Juan Gabriel) ¿Qué le dijiste a Dios?

Claro, la figura de JuanGa es suficiente para atraer mucha gente al cine. Lo mismo con Queen al teatro. Pero, ¿y la historia, apá?  

susana.moscatel@milenio.com