Estado fallido

Se hizo hombre

Si el esfuerzo físico es uno de los factores que más aprecia la Academia para dar sus premios, entonces El renacido de Alejandro G. Iñárritu no tiene competencia. Si ver imágenes como solo hubiéramos imaginado que la más extrema de la naturaleza podría haber generado entonces nada debería impedir que El Chivo Lubezki fuera por su tercera estatuilla al hilo por fotografía.

Y si la Academia realmente no tiene una vendetta personal contra Leonardo DiCaprio es ahora o nunca. Punto. No hay actuación que se pueda comparar. Hay maravillas, como Eddie Redmayne en La chica danesa, o brutales y contenidas actuaciones como la de Fassbender en Jobs. Pero lo de Leonardo va más allá de esa batalla contra el oso en la nieve que ya es una leyenda (antes, incluso, de que fuese vista). Es un tema de madurez. De dolor. De pasión. Y sobre todo de ponerse a merced de todas las inclemencias que una producción como esta implica. Pero lo más importante: ya no hay manera de ver a Jack de Titanic en este personaje (el cual, sin duda, lidia mejor con las temperaturas heladas), Leonardo es un hombre de verdad. Nada queda aquí del "niño bonito", pueden dejar de castigarlo: Digo, jamás fue Justin Bieber. Vean el trabajo. Es brutal.

¿Saben dónde veo la discusión poniéndose muy interesante respecto a El renacido? En el tema de que si todo es una historia profunda y llena de metáforas de la vida con la maestría cinematográfica para sustentarlas o si simplemente es una brutal historia de supervivencia, acción y venganza. Yo me quedo con la primera, pero me queda claro que eso es lo que yo me quería llevar de la cinta. Si no, no había manera en este mundo que hubiese soportado muchas de las peripecias que el personaje de Leo y tantos otros deben sufrir. Sobre todo los animales. Pero claro, están hablando con la que se perturbó tanto con las peleas de canes cuando Iñárritu hizo sus Amores perros que tuve que regresar al cine tiempo después, mentalizada y ya con la información clara de que ningún rottweiler o pastor alemán había sido lastimado haciendo la película. Lo mismo aquí. Pero a lo grande. Aguanté y me llevé la recompensa. Nadie dijo que el mejor cine del mundo tiene que ser todo el tiempo una aventura placentera. Pero como la vida, creo que todo depende con los ojos con los que se miran las cosas. Y si los ojos son los del lente de Lubezki aguanto casi cualquier aventura.

¿Qué le pasa a Jennifer Lawrence?

Mucho éxito demasiado rápido. Algo de talento (no es ni de lejos la mejor actriz de su generación), estar de moda y mucho valor es la combinación perfecta para crear a un interesante y extraño personaje como en el que se está volviendo Jennifer Lawrence. Por un lado, es una heroína. Puso la discusión de la disparidad de género sobre la mesa en Hollywood. Y si eso pasa en la meca del cine, sabemos que en el resto de las industrias la cosa esta terrible. Pero por el otro lado, ¿por qué cree que tiene la autoridad moral de decirle a un reportero que no vea su teléfono en una conferencia de prensa y que "viva en el presente". Querida, a veces uno voltea a ver el teléfono para asegurarse que se está grabando la respuesta. O que la transmisión está bien. O para apuntar lo que estás diciendo. Es una conferencia de prensa y el teléfono es equipo de trabajo.

Pero la forma en la que humilló al reportero frente al mundo entero sabe mal. ¿Cómo va a ser esta comadre cuando cumpla treinta años? Miedo.

¿En serio?

¿Aún hay quien no haya visto el estudio fotográfico que el gran Fernando Aceves le hizo a David Bowie cuando estuvo en México en los noventa? ¿No deberíamos saber ya para estas alturas que tenemos a uno de los mejores fotógrafos de rock en el mundo (sino es que el mejor) entre nosotros?


susana.moscatel@milenio.com