Estado fallido

El "green card" de González Iñárritu

En el  momento en el que Sean Penn preguntó,“Quién le dio su green card a este hijo de perra”, al anunciar que Alejandro González Iñárritu  había ganado el Oscar a Mejor Película por Birdman, las redes sociales estallaron. Es impresionante cuánta gente en ellas no tiene ni noción de lo que es el humor negro. Pareciera que solo entraron ahí para ver con quién se pueden enojar por las causas ajenas a la realidad.

¿De verdad creen que, aunque Sean Penn odiara las políticas migratorias, diría eso en serio? ¿En Los Ángeles? ¿Al presentar el Oscar a su amigo, por quien fue nominado al Oscar en la película 21 Gramos? ¡Por favor! La vida y Hollywood no funcionan así. Pero la furia era total y las interpretaciones de algunos para llorar de la risa. “Por eso Alejandro dijo lo que dijo sobre los migrantes en su discurso, para desquitarse de Penn”, me dijo alguien que también estaba enojada conmigo, porque no critiqué a Penn durante la ceremonia.

No solo no lo critiqué, le aplaudí. Entendí de inmediato, como lo explicó poco después el mismo Alejandro, que todo era un chiste entre amigos. Una manera de halago llevado. Es como si los Michael Keaton, George Clooney, Leonardo DiCaprio y Sandra Bullock escucharan a Cuarón o a Iñárritu decirles “cabrones”, como acostumbran llamar cariñosamente a sus actores y se ofendieran porque lo estaba diciendo de manera altisonante. Absurda necesidad de batallas sin sentido.

A la mañana siguiente

Alejandro ha sido accesible desde el primer momento y siempre habla con toda la alegría y libertad del mundo con la prensa. Pero francamente no esperábamos que nos recibiera a la mañana siguiente para tener un contacto directo con la prensa mexicana de inmediato y como prioridad.

 Después de tomarse unas fotos especiales para Vanity Fair en un hotel de Santa Mónica nos invitaron a esperarlo en un bungalo, junto al mar. Una de sus asistentes apareció y dijo: “Ya no tarda Alejandro. Les dejo a estos muchachos unos minutos”, y sacó las tres estatuillas de la bolsa. ¡Wow! Nos quedamos viendo. Les dimos vueltas. Les tomamos fotos. Las levantamos. No hubo ningún problema. Fue una experiencia completamente opuesta a cualquier situación de extremo éxito de Hollywood, donde no te dejan ni recargarte en la barda oficial de la película. Se agradece mucho.

 Los más ofendidos

Por cierto, de no estar de acuerdo con muchas personas se hace nuestra profesión. ¿Pero quién pensaría que los fans más agresivos serían los de El Hobbit? Amenazas de muerte por Twitter por decir que las películas de Peter Jackson son aburridas al aire. Me arriesgo de nuevo y lo sostengo. Son aburridísimas.

¿En serio?

¿Clint Eastwood salió de los premios de la Academia feliz, porque le dieron el Oscar de Lego? Lo vimos con nuestros propios ojos.

susana.moscatel@milenio.com

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