Estado fallido

“Ha sido un gran año… gracias por ser parte de él”

¡Ough! Es verdad que muchas personas gozaron profundamente ver es su Facebook las fotografías y momentos elegidos por un algoritmo especial que trataba de precisar las cosas que más definieron este ya casi difunto 2014, ¿pero qué creen? Este no fue un gran año para muchas personas. De hecho, encuestando a muchos a mí alrededor y en la misma red, acabamos de pasar por unos doce meses bastante densos en muchos sentidos. Lo bueno es que Mark Zuckerberg ya se dio cuenta de ello y ofreció alguna especie de disculpa.

Un poco al estilo del nuevo disco de U2, Facebook definió y nos enchufó lo que consideraba lo más importante de tus últimos doce meses y evidentemente eso tenía que ver con likes y quien sabe que otro factor extraño que solo sus genios matemáticos comprenden. (Al menos nos dieron la opción de publicarlo o no) ¿Pero qué creen? Hubo quejas tremendas. Quejas llenas de dolor de personas que veían a sus seres queridos que ya habían fallecido en esas fotos. O divorcios. Separaciones. Enfermedades. Desapariciones. Desamor. No, el 2014 no fue un gran año para todo mundo, pero gracias Facebook, por decidir que así fue. Es cierto, se podía personalizar un poco el asunto. Pero la premisa era la misma. Y uno tenía que asomarse a cosas que no necesariamente tienen lugar en el presente.

Facebook es un gran documento de nuestras vidas, pero solo de cómo queremos y podemos recordarlas. Es una instantánea versión revisionista de nuestra propia historia. ¿Pero qué pasa cuando los grandes momentos se vuelven grandes tristezas? ¿Cuándo la gente se va? ¿O cuando nos damos cuenta que, al revisar el año, todo es un inútil ejercicio de ego y de ganas de tener esos quince minutos de fama que tanto nos prometieron?

En mi caso, me doy cuenta que el acontecimiento más relevante de mi 2014 ni siquiera se vio reflejado en mi página de Facebook. Creo que eso es bueno. Hay cosas que valen demasiado como para tener que validarlas en el mundo virtual. Y hay relaciones demasiado valiosas como para permitir que el juego psicológico al que nos avienta Facebook interfiera. En cuanto a los tres amigos que perdí este año, me rompió el corazón verlos ahí. Pero sé que nunca necesitaré de una red social para que se queden en mi corazón. Sin embargo, sí necesito de tiempo para procesar que nos dejaron. Dame ese tiempo, Facebook.

Así que ahí lo tienen, un año en Facebook con bueno y malos recuerdos. Yo prefiero quedarme con lo que mi mente y mi inconsciente decidan, que con lo que una multimillonaria compañía decida que me definió este o cualquier año.

¿En serio?

¿Acabó el año y las Kardashian siguen a todo lo que dan?  

susana.moscatel@milenio.com

http://twitter.com/susanamoscatel