Estado fallido

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Forbes publicó su más temida lista anual en Hollywood y hay muchísimo que podemos concluir al respecto. Con extraordinariamente contadas excepciones, la gente ya no paga un boleto de cine por ver a un actor en particular. Una de esas excepciones, por ejemplo, es Jennifer Lawrence, pero es una mujer que se dio a conocer por una serie de cintas que tenían un enorme público adolescente integrado debido al demoledor éxito de los libros. Y las decisiones de la Lawrence a partir de entonces han sido atinadas respecto a las historias que realiza y a los directores con los que se junta.

¿Emma Watson? Sin duda será un éxito como Bella en La bella y la bestia, pero la egresada de Hogwarts ha tenido la inteligencia de no solo saber que su educación es primero (y consiguió una de las mejores del mundo), sino que también se ha dado el gusto de hacer cintas pequeñas, donde incluso aparece como actriz de reparto por el simple hecho de querer contar esa historia.

Por el otro lado, Johnny Depp es el actor menos redituable del mundo. Según Forbes, en promedio ha ingresado 2 dólares con ochenta centavos por cada dólar que se le pagó por sus cintas el año pasado. El dólar 80 que resta debe pagar el resto de la megaproducción. Mal negocio. Y, francamente, malas películas las que ha hecho últimamente (Mordechai, Alicia a través del espejo). Pero no son siempre malas películas las que generan este triste resultado económico.

Leo DiCaprio, en el año que al fin logró ganar su Oscar, quedó en noveno lugar de los menos redituables y el maravilloso George Clooney en quinto. Estos dos hicieron extraordinarias películas en el 2016 (Revenant, ¡Viva, Cesar!), pero el mercado simplemente ya no sustenta sus sueldos de arriba de 25 millones de dólares porque ya casi nadie va a ver una película solo por su protagonista.

Algunos celebraban que solo una mujer, Julia Roberts, entró al top 10 de esta lista, pero la realidad de las cosas es que eso solo es una señal más de lo poco que se le paga a las mujeres.

Ahora, comparemos esto con lo que le ha pasado a las grandes estrellas de la televisión mexicana en las últimas semanas. En Las Estrellas (el canal) sus más grandes nombres en noticias de las últimas dos décadas “terminaron su ciclo” de manera abrupta. Y en cuanto a telenovelas es el gran trabajo y las grandes historias con muy buenas actrices como Silvia Navarro o (en el nuevo canal) Gaby de la Garza las que realmente siguen donde están. No porque las pongan por famosas, está claro que eso ya no es ninguna garantía. Sino porque sus productores han reconocido en ellas a las mejores personas para servir sus historias. En este caso, importantísimo destacar, historias emocionantes y originales. Modernas y con los tiempos.

¿Creen que una Lucero o una Thalía podrían seguir sustentando lo que por tantos años era un hecho en la televisión? Garantía absoluta solo por ser quienes son. Imposible ahora. ¿Y creen que alguien puede seguir recibiendo los sueldos que ellas comandaban por estelarizar estos melodramas?

Así que la tendencia es similar. Los enormes, gigantescos y ridículos sueldos para unos cuantos están bajando. Lo maravilloso sería que tanto Hollywood como la industria televisiva mexicana invirtiera en parte de eso en sus mejores escritores, guionistas y creativos en general. Mucho más dinero para quienes sepan contar esas fantásticas historias. Ahí es donde está el negocio estos días. No en las figuras intocables, por más maravillosas que algunas sean.

¿En serio?

¿La chiva de Rubí sigue en 10 mil pesos?

Twitter: @SusanaMoscatel