Estado fallido

Debo de tener fe

George Michael era un símbolo sexual para todas las niñas en los años ochenta. Desde sus tiempos de Wham! con “Wake me up before you Go Go” era sexy, alucinante, divertido y sin la menor duda una voz de nuestra generación. Años después, cuando salió del clóset, todas las que habíamos sido niñas entonces, dijimos, “Ooops. Bueno, pues felicidades chicos. Se quedaron con uno de los buenos”.  Con sus gracias y conflictos en los parques públicos. Pero bueno al fin.

Menciono eso no porque su sexualidad tuviera la menor relevancia en su música, sino porque una vez más, el 2016 se llevó un icono de los ochenta que logró superar absolutamente todos los absurdos prejuicios y etiquetas que vienen con la diversidad sexual y que se quedaron aquí para siempre. Su música se quedó aquí para siempre.

Por eso me quedo con su “You gotta have faith” (“Debes tener fe”) que fue una de sus mejores canciones (y nosotras, un poco aceleradas con tanta hormona, cantábamos como “I´ve gotta have sex”). Tengo que tener esperanza de que no ha acabado la música que nos formó a tantos para siempre. Que tanto Prince, Bowie, Cohen… todos,  perdurarán en las nuevas generaciones que simplemente no parecen estar interesadas en esos tiempos. En lo maravilloso que fue crecer con esa música en los ochenta. Como no solo nos revolucionaban las emociones, sino nuestros pensamientos e ideas.

Lo que parecía pura música pop, cambió al mundo. Y George Michael es sin duda alguna parte de esa historia. Así que nuevamente tenemos que gritar a los cielos ¿Qué demonios hiciste 2016? ¿Qué pretendes? ¿Cómo pudo pasar esto?

Sí. Escribo esto en la sobremesa del 25 hostigando a todos mis parientes menos a mis contemporáneos. “¿Quieren canciones Navideñas?”, les dije... y les puse “Live Aid” donde George era parte primordial del proyecto original. “Do they know its Christmas?” ¿Llevarse al hombre que nos dio “Jesus to a Child” este preciso día.  O quien escribió “Praying for Time”?

Vaya, George Michael no era precisamente un símbolo religioso, aunque a su manera sí lo era para muchos en lo espiritual y sexual. Una hermosa fusión de vida y como otra de sus canciones pregonaba “Freedom” o Libertad.

Pero en mi cabeza no se me van, ni por un momento las icónicas notas de cuando cantó junto con Elton John la maravillosa “Don´t let the Sun Go Down on Me” el 25 de marzo de 1991 en el Estadio de Wembley (aunque era de 1994).

Sí. Lo repetiré. El 2016 fue uno de los más horribles, trágicos, estúpidos y crueles años para la música. ¿Qué querrán con tantos genios en otro lado? ¿Con tantos grandes cantantes, creadores, intérpretes? Bueno. En tu honor George Michael, debo tener fe. Aunque qué trabajo costó hacerlo esta Navidad que te llevó con ella.

¿En serio?

¿Algún día me podré quitar la ironía del título, y la canción de “Last Christmas” de mi cabeza?

@SusanaMoscatel