Estado fallido

El fin de una era

Yo soy de la generación en la que todos mis amigos soñaban con ser David Letterman o Conan O’Brian. Claro, tengo muchos amigos megalómanos y estúpidamente divertidos, y la mayoría de nosotros crecimos viendo la televisión estadunidense y, como perfectos snobs (que seguimos siendo), la comparábamos con “las porquerías que se hacían aquí”. Soy de esa generación intermedia que todavía llegó a ver a Johnny Carson en el TonightShow y que tenemos los recuerdos de la más grande batalla por un programa de todos los tiempos; la de David Letterman vs Jay Leno, por el afamado espacio nocturno de la NBC. Todos leímos religiosamente el libro TheLate Shift, que narraba todas las grillas involucradas con los ejecutivos de la cadena y los dos comediantes, y celebramos cuando HBO lo hizo una película para televisión. Esa lucha la ganó Leno, a pesar de que David Letterman era el claro favorito de Carson.

Hace apenas unos años vimos un nuevo capítulo de la batalla cuando Jay Leno le entregó el espacio a O’Brian, solo para recular, y con todo el peso de la cadena regresar al mismo y dejarlo chiflando en la loma, con un contrato que además no lo dejaba competir ni hablar del tema en televisión por un largo rato. Pero hasta eso tiene un fin y ahora Jimmy Fallon está reviviendo el Tonight Show para las nuevas generaciones. Su comedia es dulce, brillante y viral. Leno era, ante los ojos de los anunciantes, arcaico, y para muchos compañeros, traicionero. Sin embargo, acabó cuando quiso y solo nos quedaba Letterman en la CBS para representar (de manera brillante) a esa generación.

En México lo pudimos ver varios años en ese experimento que era The American Network, que básicamente tenía los programas de la CBS, pero de un día al otro nos quitaron nuestra dosis de risa nocturna y nos tuvimos con consolar con seguir a Letterman por todos los demás medios posibles. Y a veces, hasta perderlo de vista un poco. Pero ahí estaba, pasando por buenas y malas (como cuando lo intentaron extorsionar y confesó que había tenido sexo con varias de sus empleadas), pero demostrando como la comedia ácida puede con todo.

Mañana será el último programa de David Letterman y es, sin la menor duda, el final de una era, lo hayan visto o no. Cuando la CBS se lo llevó, lo convencieron dándole su propio teatro en la calle 54 en Nueva York, el Ed Sullivan Theatre, mismo lugar donde The Beatles llegaron a América y tantos años antes comenzó la verdadera competencia para hacer reír a la gente. El formato siempre fue imitado, y nuestro país no es la excepción. El estilo cruel pero dulce a la vez de hacer reír a la gente ya es un género en sí y no hay comediante en ese negocio que no reconozca que Letterman era el maestro.

En los últimos años el formato fue cambiando, genios como John Stewart (quien también dejó su Daily Show este año) volvieron la comedia mucho más refinada, política y competitiva. Hoy todo se vive y se revive en internet, y Letterman dijo que se sentía fuera de ritmo con eso. También quería pasar tiempo con su muy joven hijo Harry en el rancho que tiene en Montana. Pero, sin la menor duda, mañana se cierra un capítulo de la historia de la televisión y, en lo personal, sí voy a extrañar a Dave.

¿En serio?

¿Ahora que ya se cansaron de decirle “misógino” a Robin Thicke la nueva acusación es que le dio mariguana a su perro?

susana.moscatel@milenio.com

http://twitter.com/susanamoscatel