Estado fallido

Al fin "Jasmin"

Si por años y años Woody Allen fue el rey de la neurosis judía, la cual abandonó para concentrarse en crímenes, pecados y la imposibilidad de tener una razonable relación de pareja, ahora ha llegado a un nuevo nivel de exploración emocional colectiva que vale la pena compartir.

Lo que ahora muchos ubicamos como su gira europea y el que en varias ocasiones llamó autoexilio ha terminado por el momento y Woody ha vuelto a su país. No a su ciudad, pero sí a territorio conocido, considerando que, según nos contó solo hay tres ciudades en Estados Unidos que le parecen lo suficientemente únicas como para retratar. La primera, su Nueva York; después, Nuevo Orleans y donde ahora aterrizó a lo grande: San Francisco.

Blue Jasmin es sin duda la más dulcemente dolorosa manera de contar la historia de una mujer que es víctima de varias situaciones. Primero que nada de un marido infiel que la deja abandonada después de haberle regalado la apariencia de que el mundo le pertenecía. Después de un sistema económico que como sociedad tendemos a confundir con un tema existencial. Y, sobre todo, víctima de sí misma y de su incapacidad de adaptarse a la realidad.

La impecable, elegante y básicamente brillante actuación de Cate rompe el corazón al mismo tiempo que genera risas, especialidad de Allen, ya que por más inverosímil que sea ver a una mujer incapaz de aceptar la realidad que la aqueja, de pronto somos parte de su fantasía. Uno termina deseando lo mismo que ella, que todos esos autoengaños sean realidad. Y empezamos a pensar que es remotamente posible, al verla avanzar, al mismo tiempo que nos desespera por el hecho de que sabemos que no puede ser.

Incluso, cuando ella podría encontrar el camino, nos encontramos sacudidos por las decisiones (¿esta mujer es capaz de tomar semejante cosa?) que acaba tomando.

Sí, el regreso de Woody Allen a América es glorioso. Nos damos cuenta de que este insaciable observador de la naturaleza humana solo se ha vuelto más perspicaz. Su selección de actriz y la manera de llevarla logra envolvernos tanto que al final aceptamos cosas que parecerían imposibles de aceptar. Conmueve, duele, hace reír. Y tardó casi un año en llegar a México. Pero llegó, así que al menos eso es algo que celebrar.

Lo que resulta profundamente extraño es ver la campaña que se le está haciendo por parte del estudio a Blanchet para ganar el Oscar como Mejor Actriz. Tiene fuerte competencia entre Emma Thompson (Saving Mr.Banks) y Sandra Bullock (Gravedad). En una de esas, si decidieran que no va como actriz de reparto, hasta Jennifer Lawrence por American Hustle (La gran estafa americana). Pero ese pelón debe ser de Cate. Por más que Allen odie los premios, y por más que me lo imagino perfectamente quejándose para sus adentros de lo que se invierte en esa campaña en lugar de en su siguiente producción, sin duda debe estar contento de lo que logró magistralmente con ella. Creo que ustedes también lo estarán cuando la vean a partir del 25 de diciembre. 

 susana.moscatel@milenio.com