Estado fallido

Entre fantasma y marmotas…

Sí, les digo que ayer fue un día profundamente triste para la comedia, porque murió Harold Ramis, probablemente muchos preguntarían: “¿Quién?”. Seamos realistas, la mayoría del mundo lo ubicaba como el cazafantasma que no era Bill Murray ni Dan Aykroyd. Pero Harold era mucho, mucho más  que el Dr. Egon Spengler.

¿Les suena a algo El pelotón chiflado? (Stripes). Fue una cinta protagonizada también por Bill Murray que redefinió el género del adorable y desalineado rebelde para siempre. Pues él fue de las mentes maestras detrás de ello. ¿Y qué me dicen de Animal House? Nada, ni Porky’s, ni La venganza de los nerds, ni American Pie, ni absolutamente ninguna cinta sobre universitarios acelerados por las hormonas existiría sin esta cinta de la cual también fue parte fundamental como escritor.

 Egresado de Second City, la gran cuna de la comedia de la improvisación, Ramis fue congénere de grandes comediantes como John Belushi (con quien hizo Animal House) y Gilda Radner al igual que Bill Murray. De ahí que las colaboraciones que hicieron juntos cambiaron la historia del cine y de las carcajadas para siempre. Clásicos con el sello de National Lampoon (Recuerden las vacaciones de Chevy Chase, por ejemplo) surgieron de ahí. Y una de las grandes aportaciones de Harold era usar esas técnicas del sketch en los largometrajes para crear todo un género de risas y carcajadas que hoy en día pocos logran y algunos han evolucionado como Judd Apatow (aunque no de manera tan brillante, diríamos algunos).

Tal vez es pura nostalgia, pero recuerdo que a El pelotón chiflado (Stripes) con Bill Murray, escrita por él, como una de mis primeras y más importantes referencias a la posibilidad de meterme a una sala obscura, llena de butacas y salir llorando de la risa.

Años más adelante haría equipo con el genio de  Rodney Dangerfield al escribir Back to School (De regreso alcolegio), donde se aventaban grandes gags como contratar a Dangerfield, convencer al emblemático escritor Kurt Vonnegut para interpretarse a sí mismo. La idea es que Dangerfield contrataba al escritor para escribir un ensayo respecto a sí mismo y éste era reprobado por la maestra e interés amoroso del protagonista (Sally Kellerman) lo rechazaba por ser un trabajo tramposo y en el que no se sabía ni la más mínima cosa sobre Kurt Vonnegut. De risa loca.

 Películas en las que participó Harold Ramis, ya fuera como director (Incluyendo Cazafantasmas), escritor (Analízame) o actor (Mejor imposible) son tantas que se sorprenderían de saber cuántas horas de sus vidas fueron acompañados por este talentoso hombre. En lo personal creo que su obra maestra fue El día de lamarmota al lado de su entrañable compañero, el amargoso Bill Murray. Esta cinta que él escribió y dirigió (1993) con los años se ha ido convirtiendo en un gran clásico que no solo es una muestra de comedia, sino de un absoluto existencialismo extraño que no podemos dejar de citar. ¿O acaso no han sentido en más de una ocasión que están viviendo el mismo día una y otra vez? Y luego, otra vez. Sí. Se fue un genio de la comedia. ¿Ahora a quién vamos a llamar? Todavía había esperanza de la tercera entrega de Los cazafantasmas

susana.moscatel@milenio.com