Estado fallido

Un extraño México

Me llamó mucho la atención la nota que nuestra colega Brenda Valdez publicó en MILENIO respecto a la muñeca mexicana que acaba de lanzar Disney junto con otras que representan otros lugares como Japón, Kenia, Hawái y varios más. Entrevistó a Xóchitl Gálvez, quien con razón acotó que la mezcla de elementos y clichés que aparecen en una sola muñeca, poco hacen por representar lo que es la verdadera mujer e indígena mexicana. “Estas muñecas ni representan a una comunidad indígena ni a la mujer mestiza mexicana, pues te las venden como si fuera el traje nacional, pero hubiera sido mejor que la sacaran de china poblana”, le comentó Xóchitl a Brenda.

Esto viene a colación porque no es la primera vez que vemos como el estereotipo completamente fallido y poco claro de lo que es ser mexicano aparece en estos productos y películas para niños, generando una verdadera confusión de lo que es ser mexicano ante el mundo. ¿Dos ejemplos recientes? En la película Planes (Aviones), el adorable Chupacabras era una nave mexicana enamoradiza, pero con una especie de actitud y musicalización española que solo se acrecentaba cuando mezclaba movimientos muy flamencos con una especie de encantador mariachi. ¿La otra? Salma Hayek como representante de España en la más reciente película de los Muppets. Nadie dijo que la actriz mexicana sea de por allá, pero todo el contexto haría creer que no hay la menor diferencia entre un país u otro, ni siquiera en manifestaciones culturales.

Casi nos hace sentir nostalgia por 1944, cuando Los tres caballeros: Donald, José Carioca y Panchito Pistolas representaban al menos a tres lugares distintos en su increíble dueto. En cliché absoluto desde entonces, por supuesto. Pero al menos diferenciando a Brasil de México y poniéndolos a interactuar de manera equitativa con Donald, representando a su US of A.

¿Saben donde más vimos este fenómeno? En Mi villano favorito 2, donde el posiblemente despiadado Eduardo Pérez (El Macho), dueño del restaurante Salsa, Salsa y potencial némesis de Gru también es presentado con música taurina absolutamente indicativa del viejo continente. Resulta que este compadre, cuyo álter ego es como de un representante de la lucha libre nacional, y porta muchos de los arquetipos de lo que es un latino (¿qué importa de dónde?). Esa, no se la podemos achacar a Disney. Es tendencia.

Y ese es precisamente el punto. En la cultura popular y particularmente en los proyectos hechos para niños están quedando verdaderamente disueltas la barreras geográficas y culturales. ¿Habla español? Es lo mismo. ¿Es mujer? Ponle trenzas y a darle. Con razón se ha vendido tan bien la mercancía de Frida Kahlo en el mundo. Es prototípica y fácil de digerir. ¿De dónde es? Que importa: habla español, sufre y vende tequila.

Uno de los siguientes grandes proyectos de Disney Pixar es la grandiosa animación de El día de los muertos. Ya escucho, desde ahora, los gritos puritanos de indignación. También veo completamente llenos los cines cuando lancen esa película. Hace unos meses pudimos platicar al respecto con John Lasseter, director de Pixar y de Disney Animation, y le quedaban muy claras nuestras observaciones. Nos mostraron toda la investigación y cariño que se le ha puesto a esta cinta en sus primeras etapas y están convencidos que nos gustará.

Pero la muñeca, los aviones y las tendencias en el entretenimiento infantil está tendiendo cada vez más a emparejar el terreno a su más común denominador. Es mucho más fácil de vender así. De comprender. Así que el reto está planteado. El Día de Muertos no puede ser más que parte de nuestra historia y así debe ser reflejado (pero qué rico que lo hagan con la mejor tecnología y talento del mundo). Y las mujeres indígenas mexicanas no se dedican a bailar el jarabe tapatío mientras preparan nachos. El mensaje va a llegar. ¿Pero considerarán que vale la pena la precisión vs las ventas y el éxito que siempre llega con lo más sencillo de comprender? 

susana.moscatel@milenio.com