Estado fallido

“Fue editado”: Iñárritu

Cuando algún político es cachado en alguna truculencia, una de las más famosas excusas que gustan aventar a los medios es "ese video/audio fue editado". Los que nos dedicamos a los medios solemos reír. Claro que puedes editar un video y cambiar el sentido de las cosas. Pero hay frases que son inevitablemente claras y hablan por sí solas. Y hay otras que definitivamente no. Yo a todos los políticos que se escuden con esa escusa, me encantaría ponerlos frente a una máquina de edición con su técnico y todo y pedirles que nos regresen todo al sentido sano y original que pretendían tener cuando abrieron la boca o fueron cachados, metiendo billetes a un portafolios, por ejemplo.

Por el otro lado, cuando Alejandro G. Iñárritu dice que un video estaba editado: pues discúlpenme pero le creo. No solo porque suelo creerle más a los cineastas (que se dedican a la ficción para vivir) que a muchos otros personajes, sino porque saben de edición. Pero hasta los más duchos pueden ser captados en un momento que da el mensaje equivocado. Después del Oscar, comenzó a correr por las redes un video de él y de varios famosos más con los brazos cruzados y sin aplaudir cuando la diseñadora de vestuario Jenny Beavan pasó por los pasillos del teatro Dolby para recibir su Oscar por Mad Max. Jenny iba vestida como si de ahí se iría en una rodada de motociclistas hasta Canadá y eso, sin duda, llamó la atención. Pero el mensaje fue bastante claro: mi trabajo no se trata de mí, sino de lo que puedo hacer al servicio de una historia.

Muchos editorialistas acusaron a Alejandro y a varios más de misóginos, asumiendo que en ese breve clip de segundos que giró por las redes donde tenía los brazos cruzados implicaba que juzgaba a la talentosa mujer. Lo que no dijeron es que segundos después, cuando ya la habían visto pasar y ella se dirigía al escenario, todos aplaudían con gusto por un premio tan bien ganado. Solo unos cuantos segundos después.

Esos breves segundos se pueden contar historias completamente diferentes. Muchos leyeron la actitud de los que no aplaudieron como misógina solo por cómo iba vestida y despeinada Jenny. Pocos de ellos se molestaron en ver qué pasó un instante después, cuando ya había ocurrido todo lo demás. Cuando los políticos dicen: "me sacaron de contexto", no entienden, en la mayoría de los casos que es lo que están diciendo, pero si quieren un buen ejemplo, este es el perfecto. El acto no fue misógino ni agresivo. Simplemente fue tener una cámara encima un segundo antes de reaccionar. Y así es como estamos formando todas nuestras más intensas opiniones estos días en los que lo mediático vuela por las redes y pocos se detienen a averiguar qué pasó realmente.

¿En serio?

¿Sam Smith todavía le hace caso a Twitter? ¿No debería saber que ya es mucho muy superior a cualquier discusión o drama por ese medio? ¿no deberíamos saberlo todos?


susana.moscatel@milenio.com