Estado fallido

El dilema de 'Pink'

Como ya lo han apuntado personas altamente calificadas, la información de la película Pink, que se exhibe solo en Cinemex, es completamente sesgada, falsa y promotora de la más baja de las discriminaciones contra la comunidad gay, en particular contra aquellos que tienen la osadía de querer ser padres.

He leído a columnistas y he escuchado a periodistas, que admiro y respeto profundamente, debatir, punto por punto, cada cosa que se dice en esa cinta y tengo muy clara la agenda del filme de la misma manera que conozco perfectamente la postura religiosa que la impulsa. Lo que no he hecho es ver la película.

¿Por qué? Sabemos bien que cualquier controversia solo llena las salas de cine. Temo que la desinformación que he visto redactada textualmente del guión de esa película encuentre un mayor público simplemente porque habemos tantos que nos encontramos indignados con ella y con el apoyo de personajes como Yuri (que, nunca sobrará decirlo, siempre ha contado con el apoyo total de la comunidad gay en su carrera).

Así que no. No pienso pagar por ver esa película. Y no voy a reseñarla como cinta por lo mismo. No sé si Charlie de Garibaldi se avienta la actuación de su vida, si está perfectamente iluminada o si tiene valores en la narrativa. No me importa, porque el arte no debe estar al servicio de la discriminación y el odio.

Un amigo me sugirió que la consiguiera pirata. Tampoco voy a hacer eso. Dos cosas malas no hacen una buena. Solo les diré que conozco la historia, el texto, la revelación del final (castigo para los protagonistas por su terrible conducta) y me uno a todos los que están pidiendo que ahora, más que nunca, el discurso debe ser de inclusión y de información. Claro que tienen derecho a hacer su película. Y yo a no pagar un centavo por ella. Y yo también a pedirles a ustedes que hagan lo mismo.

¡Silencio!

El estrés me carcome. El pasado fin de semana se me cruzó una cosa que algunos todavía llaman vida y no pude hacer lo que mi naturaleza dictaba a gritos emocionales que tenía que llevar a cabo: encerrarme en mi casa para devorar la cuarta temporada de House of Cards.

Ahora siento que a mi alrededor existen potenciales depredadores de emociones, en mi misma adorada redacción incluso, completamente listos para arruinar mi espera de meses para saber qué más podían hacer Frank y Claire Underwood. Y me angustia. Soy la adicta que sabe que no debe beber pero tiene la botella enfrente. Y soy la adicta con malas amistades que se la pasan diciéndote: "Solo prueba un poquito". "Te va a gustar". ¡Perversos! ¡Claro que me va a gustar! Por eso me quiero dar el tiempo para saborearlo y no deglutirlo vorazmente como actriz después del Oscar, cuando al fin puede comer.

Llevamos mucho tiempo discutiendo este tema y aún no llegamos a un acuerdo. ¿Cuánto tiempo hay que darle a una serie que está disponible en streaming antes de poder hablar libremente de ella?

¿En serio?

¿Podemos ver House, Fuller House y House of Cards en la misma plataforma?

@SusanaMoscatel