Estado fallido

El deleznable "selfie stick"

Recuerdo los tiempos de la prehistoria digital cuando solo los reporteros cargábamos algo similar a un selfie stick para poder hacer cierto tipo de tomas al mandar reportes inesperados desde lugares remotos. Claro, esa prehistoria fue aproximadamente hace año y medio, cuando en una tienda especializada en electrónica y regateo no quisieron venderme uno por menos de 150 dólares (acabé usando una rama con un elástico en esa ocasión). Ah, ¡pero cómo han cambiado las cosas!

Ahora, algunos de los festivales de música más importantes del mundo han optado por prohibir dicho aditamento para tomar fotografías desde los celulares. Coachella publicó en su reglamento que éstos estaban prohibidos (estas reglas citan que tampoco admitirán narcisistas este año).  También Lollapalooza tendrá la misma restricción de los selfie sticks. Tampoco se permitirán drones y aros para hacer el hula-hula ni cierto tipo de plumones en ninguno de los magnos eventos. ¿Quién podrá defendernos?

El sector base de estos festivales de música se apoderó de Twitter este fin de semana varias horas para protestar y lamentarse, pero muchas personas no perdieron el tiempo para apuntar que, tal vez, de esta manera la gente se molestará en ver a los músicos sobre el escenario en lugar de buscar la toma perfecta para presumir que estuvieron cerca de los mismos. Es verdad, hay cosas que apenas llegaron y que ahora nos resultan indispensables. La prohibición de estos monopiés será un asunto de seguridad; pero, sin duda, puede avivar el debate respecto a la siguiente reflexión: si estuve en un lugar y no tengo prueba de ello en mis redes sociales, ¿realmente estuve ahí? El peligro que ahora todos corremos con estas cosas no es que nos desnuque alguien que cuatro filas atrás esté tratando de hacer una mejor toma que Cuarón. Es que acabemos como ese grupo de idiotas en la portada del domingo del NY Post, tomándonos una fotografía grupal, sonriendo frente a alguna tragedia como la del retrato, en este caso la explosión de algún edificio.

“Al parecer”

Yo sé que este no es un tema nuevo, pero cada que veo notas en espacios de espectáculos que inician con “al parecer” o “se dice que” sé que a continuación se citará a algún tabloide extranjero (que no tiene credibilidad ni en la línea del supermercado) como fuente principal para poder lucrar con algún tipo de escándalo. Lo que me perturba de ello es que estas notas, con la velocidad del internet, pero a veces también con la voracidad de querer ganar una nota que llame la atención, son tomadas en serio por medios que supuestamente lo son. ¿Cuál es el problema? Pues que demeritan una y otra vez a nuestra fuente. Hacen que nunca se nos tome en serio. El mensaje es que el rigor de cualquiera que hable de espectáculos está completamente comprometido.

Al sentarme a escribir este texto me topé con la acusación en un medio, que opera a pocas cuadras de donde estoy, en el que aseguraban que el equipo de James Bond había hecho improperio y medio en el avión. El titular lo aseguraba. Pero la nota iniciaba con el “al parecer” y terminaba diciendo “De acuerdo con el DailyTelegraph”. ¿Es en serio? Por favor, si se consideran algo más allá que un pasquín barato, dejen de hacerle eso a la fuente de la que comemos y a la que amamos. Denle un poco más de crédito a los lectores. Digo, hasta Tv Notas busca fuentes y documentos para confirmar los horrores que publican.
¿En serio?

¿Ahora resulta que Michael Jackson provocó el pleito entre Slash y Axl Rose que terminó con Guns N’ Roses? 

susana.moscatel@milenio.com

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