Estado fallido

Y a darle de nuevo

Parece que no salimos de una y enseguida ya estamos en la misma. Ahora, el delicioso tema político disparado por una actriz que siempre ha estado en medio de la noticia y que no hace más que repetir un argumento que escuchamos año tras año, después de la Marcha del Orgullo Gay. A  Laura Zapata no le gustaron ciertas manifestaciones, actitudes o atuendos sobre “su Zócalo”.

No me sorprende que alguien quiera armar la polémica una vez más. Que exista quien no esté a gusto con las demostraciones (bastante gráficas en ocasiones, sí) que vemos siempre en el evento. Lo que me llama la atención poderosamente es que tiro por viaje nos ponemos a discutir el tema como si fuera novedad. Como si apenas estuviéramos descubriendo las reacciones de los extremos de la sociedad y como si todo siguiera siendo una papa caliente política.

Laura Zapata trató de hacer de esto un tema de partidos políticos reclamándole al PRD, específicamente a Marcelo Ebrard y a Miguel Ángel Mancera. Y las redes sociales ardieron. Los mismos argumentos e insultos que generalmente vemos fueron aventados para todos lados, solo que ahora con el rostro de una mujer que siempre ha estado en medio de diversas polémicas. Parecemos nuevos. No es tema nuevo. Y, por supuesto, que no deberíamos seguir teniendo que recordarnos unos a los otros que aunque no nos encanten ciertas maneras de expresión, como fue el caso de Laura, es una bendición poder vivir en un lugar donde todas ellas, y todas las demás, se permitan. Va para ambos lados.

 Y mientras tanto…

 Elton John declara que Cristo hubiera apoyado el matrimonio entre personas del mismo sexo.  Digo, hay todo tipo de nivel y personaje en la eterna discusión del tema gay entre celebridades, ¿no?

 Cuánta belleza

Esta es una observación que parece bastante al azar, pero siempre llega la gota que derrama el vaso, ¿no? Y, seguramente, si ustedes tienen Facebook llevan días leyendo a comentaristas deportivos, sociales y políticos de toda índole desmenuzar el Mundial y todas sus implicaciones. Hemos estado más pegados a la red con este Mundial, sin duda. Podemos agradecerle eso a los fantásticos memes y a las ganas de vivir una experiencia, aún más colectiva. Pero mientras todo eso ocurre, la naturaleza del monstruo virtual no cambia y seguimos alimentando el ya tan inescapable fenómeno de tener que comentar cosas, aunque sean descaradamente mentiras. Por ejemplo, ¿cuántos de ustedes han visto fotografías nada halagadoras de conocidos o amigos con una serie de comentarios posteriores que son todos alguna variante de “qué guapa, amigaaaa”? Si todos fuéramos tan hermosos, como el Facebook nos hace creer, el mundo se vería distinto. Si nuestra presencia en Facebook es para que tantos conocidos reafirmen nuestra existencia y belleza entonces lo estamos haciendo bien. Así es nuestro entretenimiento estos días, miles de claros ejemplos que ameritarían un buen “no mientas para ciberconvivir”. 

¿En serio?

¿Ya quieren arreglar un encuentro televisivo entre Luis Suárez y Mike Tyson?

susana.moscatel@milenio.com