Estado fallido

¿Las crónicas de qué?

Estaba parada frente a los gigantescos cines de la Calle 42 en Nueva York tratando de decidir qué ver. A veces es difícil encontrar como civil algo con lo que no te hayas topado ya como profesional, pero aún amo ir al cine, en especial cuando solo es para relajarme. Así que fui. Me topé con algo extraño, la única cinta que no había visto se llamaba The Popcorn Chronicles (Las crónicas de palomitas). Como no había escuchado nunca sobre semejante producción y las palomitas son unas de mis cosas favoritas del mundo, le fui a preguntar a la encargada de información del cine de qué estábamos hablando. No había ninguna referencia gráfica al respecto por ningún lado.

“Creo que es una película mexicana de arte. Pero no sé mucho más. Déjeme ver, me acaba de llegar un póster”, me dijo. ¿Saben la carita de quién apareció en cuanto encontró el afiche? Una de mis favoritas en la historia del espectáculo mexicano, solo que no en su mejor trabajo. Era Andrés Bustamante. El crimen del cácaro Gumaro se estrenó como Las crónicas de palomitas en Estados Unidos. Casi de manera secreta, diría yo. Así que tenía dos opciones, o eso o el romance tipo Grey basado en un libro de intensidades sexuales para afroamericanas llamado: Adicta, protagonizado por William Levy, o nuestro Gumaro con subtítulos en inglés. Mejor me fui a comer un pretzel.

Chocolate de Pavlov

Desde que el mundo se dio cuenta en The Hangover(¿Qué pasó ayer?) que Zach Galifianakis es uno de los hombres más chistosos de Hollywood, le ha ido bastante bien. Es encantador y tiene un gran y obscuro sentido del humor. También hace un papel muy diferente al que nos ha acostumbrado a ver ahora que aparece en Birdman.

Muchos de los medios que se dedican a fijarse en lo más profundo de cada asunto notaron que Zach ha bajado mucho de peso. Cierto, yo incluso le dije que tardé varios minutos en reconocerlo en la película (aunque fue más por su actuación), pero a la hora de la entrevista me pidió que lo esperara unos minutos, porque necesitaba conseguir otra caja de chocolates. “¿Quieres uno?”, me preguntó. “Ya sé. Me los como yo, pero si logramos una buena entrevista te dejo escoger el chocolate que quieras”. Wow, nunca me había retado así un actor, pero creo que salí bien librada. Hasta dos chocolates me pude llevar. ¿Así, cómo baja uno de peso?

Adiós, González

Es interesante que ya todos los que se refieren a Alejandro González Iñárritu en las relaciones públicas que le hacen en Estados Unidos le dicen Alejandro G. Iñárritu. No es mala idea, es más fácil de recordar. Incluso los créditos de la cinta Birdman y todos los apuntes de prensa están así. ¿Para qué pelear contra la mercadotecnia?

¿En serio?

¿El nuevo intento de lograr algo como Betty la fea en inglés está por estrenarse y se llama Jane the Virgin?

susana.moscatel@milenio.com