Estado fallido

Yo no creo en los 'zombis'

Entiendo que estoy hiriendo susceptibilidades más que profundas con mi declaración. Sé que vivimos en un mundo que los muertos vivientes seguramente tienen más derechos y responsabilidades que la mayoría de nuestros políticos y ciudadanos de pie. Admito mi factor de resentimiento por el hecho de que he perdido la atención de tantos amigos (y un par de galanes), porque The Walking Dead se arrastraba cerca. Pero creo que tengo que levantar la voz por aquella minoría de nosotros que simplemente no entendemos la atracción a un cuerpo en semidescomposición que en cualquier momento nos causara que nos convirtamos en lo mismo.

¿Será que es una metáfora emocional de las relaciones disfuncionales? Ya saben, nunca falta ese momento en el que el amigo o pariente del héroe tiene que matar al zombi, pero no puede, porque aún ve en él la persona que alguna vez fue y le gana la nostalgia. Ese pequeño instante de duda es precisamente su perdición. Y creo que no pasa lo mismo en las relaciones humanas. "No te dejo porque aún veo lo que quiero ver". No te lanzo un golpe devastador que te separe por siempre de este mundo, porque alguna vez fuiste humano. Bien, pues ya no lo es. Es un zombi. Hay que acabar con él. Por más razonable que me suene esta metáfora la verdad no quiero perder toda esperanza en la humanidad entera. Hay antibióticos y ansiolíticos para la descomposición física y emocional en la vida real. Aún trataré a los zombis que se dejen con ellos. Y si esa es mi perdición, pues me iré como una ilusa que se negó a creer en la oscuridad y apostó por la humanidad.

¡Pero eso no es todo! Mi adorado Álvaro Cueva me explicó que este fenómeno está tan de moda, porque las nuevas generaciones no ven más allá de sí mismos y van por la vida sintiéndose así, solos. Con sus celulares bien inteligentes, pero solos. Si ese es el caso, entonces creo que uno de los síntomas del virus ya me afectó a mí también. Este es no admitir que literalmente vamos por la calle sin comprender la realidad que nos rodea, con mirada completamente extraviadas y casi siendo apachurrados por vehículos conducidos por otros entes que vienen haciendo exactamente lo mismo.

Me temo que la aflicción no solo pega a aquellos que nacieron después de 1989. Ahí estamos todos, con la espuma de nuestro latte light escurriendo por nuestras bocas como si ya no pudiésemos sostener líquidos en nuestros seres al cruzar las avenidas. ¿Y conectar miradas? Jamás. ¿Para qué? Es igual a aceptar vulnerabilidad, ergo muerte (social o a mordidas, escoja su favorita).

Tampoco creo que los zombis, porque para mí el terror debe tener algo erótico. En el sentido que sentir temor debe provocarme sentirme más viva para que me funcione. El viejo, me asusta, pero me gusta. El zombi no me gusta, no es sensual.

Pero en honor a lo que sí le admiro a estos personajes que ahora están apoderándose por siempre del entretenimiento hay que admitir. Estos tipos no se andan con tonterías. Van a lo que van. Y generalmente, aunque sea por un rato y alguna que otra víctima merecedora, lo consiguen.

¿En serio?

¿El nuevo video de Justin Bieber se llama "Sorry" (perdón)? ¿Será por los primeros cinco años de su carrera? ¿Podremos cumplirle el deseo?


Twitter: @SusanaMoscatel