Estado fallido

Como muerta entre los vivos

La mayoría de mis amigos me mira con desdén y ternura cuando les confieso que no he visto la serie The Walking Dead. No lo comprenden y por más que protesto que los zombis nunca me han llamado la atención, que para violencia mejor solo veo las noticias y que tengo unas ocho series en fila antes de querer aventarme ese numerito, simplemente mueven la cabeza de lado a lado mostrando una indescriptible lástima por mi persona.

Tanto, que decidí que evidentemente ellos tenían que estar bien y yo profundamente equivocada por mi terca omisión y programé mi vida para acoplarme a los domingos entre los no del todo vivos ni muertos. ¿Pero qué creen? Es imposible empezar una serie con tal nivel de popularidad a estas alturas, simplemente porque ni hay publicación que se pueda leer o programa de entretenimiento que se pueda ver en los cuales no te digan exactamente quien ha muerto,  por qué de ello y sus implicaciones.

Sigo esta eterna batalla contra los spoilers, aunque lo cierto es que con los estrenos simultáneos en series premium como ésta, pues ya más me vale rendirme. Pero tampoco me quiero rendir ante la presión social de: “ve la serie cuando nosotros decimos”. Sobre todo en estos tiempos de streaming y similares. Y sobre todo en tiempos en los que hay tanto, tanto que ver, que serle fiel a una serie en forma y tiempo simplemente aumentaría la presión en nuestras vidas. Hagamos un trato, amigos. Dejen de contarme qué pasa y quién muere y cómo lo hace, y yo le doy chance a los no muertos, ¿va?

(Mientras tanto, ya hablé con Álvaro Cueva y con prácticamente todo el equipo de ¡hey! al respecto y ahora sí me siento como la persona más trágicamente pérdida en el imperio de la televisión por no haber caminado con los muertos aún. Aún.)

Así que hagamos un trato. Seré la virgen de Walking Dead. Encontraré el tiempo y el entusiasmo que me han faltado, porque francamente estos días me he sentido más que un poco sola entre los gritos y las emociones que provoca la nota en propios y extraños. Pero si no puedo dormir, ya tengo una lista de personas que serán despertadas a las 4 de la mañana con preguntas, ansiedades y los mismos gritos que ellos replican al día siguiente en el trabajo cuando matan a alguien a principio de temporada. ¿Trato?

¿En serio?

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susana.moscatel@milenio.com