Estado fallido

¿Y para cuándo en México?

La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas acaba de establecer un código de conducta para sus miembros, luego de los alegatos que empezaron contra el productor Harvey Weinstein. Evidentemente lo que se desató y sigue ocurriendo después de ello fue la nota que marcó el entretenimiento en 2017, pero debo decir algo más: cada vez que dábamos la información de un nuevo señalado, de alguien más que fue despedido de su trabajo o está por enfrentar un proceso judicial teníamos la inevitable respuesta: ¿y para cuándo en México? ¡Gran pregunta!

Me temo que la respuesta no es tan sencilla como parece. Y no, no tenemos que hacer todo lo que se haga en la industria de Estados Unidos, ¿pero saben qué? Esto no es algo malo para imitar. Excepto de que si a ellos se les está saliendo de control, ya se está usando con fines políticos (ya renunció el senador demócrata Al Franken, pero Trump sigue siendo presidente) ¿nosotros cómo manejaríamos semejante movimiento social? Sobre todo en un año electoral, donde la distracción masiva cuando haya temas serios estará a la orden del día. 

Cuando Kate del Castillo aseguró en su documental que muchas actrices de Televisa estaban a la disposición de hombres abusivos de este tipo, por poco pasó desapercibido debido a lo explosivo del resto de la temática de su producción en Netflix. Siendo algo que no aseguro que le pasó directamente a ella, seguramente no era su lugar decirlo, pero se le fueron encima hasta diputados y organizaciones de derechos humanos semanas después del estreno del documental. Mal terreno para alguien que quiera denunciar algo en cualquier ámbito reconocido de nuestro país.

También me queda muy claro que no es lo mismo abusos que indiscreciones. Que no se debe permitir ninguna, nada que nos haga sentir mal e incómodas, pero que hay diversas maneras de lidiar con ellos. Allá quien ha llevado la batuta de documentar estos casos es The New York Times. ¿Aquí sería Ventaneando? ¿Los programas de farándula que desfallecen, pero aún existen en la radio? ¿Llegaría a las primeras páginas?

Claramente somos sociedades muy distintas, pero evidentemente tenemos el mismo problema. No sé de alguien que negaría la enorme cantidad de acoso e inequidad que hay con las mujeres en general y en particular (aunque sin duda no siempre) en el mundo del espectáculo.

Así que espero que el día que realmente, quien tenga la información de primera mano, hable, sí tenga el respaldo que estas mujeres en Estados Unidos, después de tantas décadas sí tuvieron. Y espero que sepamos distinguir quién es quién.

Mientras tanto, nada mala la idea de la Academia de instalar un claro, evidente y público código de conducta. Con canales específicos para poder pedir ayuda. Las televisoras, todos los canales de entretenimiento aquí podríamos empezar por eso. Sin enloquecer, por supuesto.

¿En serio?

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Twitter: @SusanaMoscatel